● Planetmountain 29-05-2015
● Desnivel.com 3-6-2015

PrólogoTapa rústica, 14,5 cm x 21 cm, 80 páginas, un mapa de localización del San Lorenzo en el Cono Sur (color, doble página), nueve croquis cartográficos, 11 gráficos (que señalan cada cima), 25 fotos internas en blanco y negro y dos externas en color.
Las exploraciones
Rocas y glaciares
Montañismo
Bibliografía
Abreviaturas en el texto
Cerros y portezuelos mencionados con nombre [índice alfabético]
Ilustraciones y fotografías [pies y créditos]
Appendice italiana
Buriles colocados en la cara E del Cerro Torre por la expedición de Maestri en 1970. Más abajo, Colin Haley durante su descenso con Kelly Cordes tras abrir en la cara S con estilo alpino la vía "Los tiempos perdidos". Foto Kelly Cordes 2007.
«As you know, a Spanish expedition tried to repeat our South East Ridge route with the admirable, though unsporting, intention of cleaning the wall of the Tower and removing all fixed ropes, but they barely managed to raise themselves above ground level.»
«Como sabe, una expedición española trató de repetir nuestra vía de la arista sureste con la admirable, aunque antideportiva, intención de limpiar la pared de la Torre y eliminar todas las cuerdas fijas, pero apenas logró elevarse por encima del nivel del suelo.»Primeras expediciones españolas al Cerro Torre
Creo que en mi libro Patagonia, tierra de gigantes, editado hace unos cuatro años por Desnivel, cuento precisamente ese tema. Maestri se equivocó al pensar que la expedición de la RSEA Peñalara era la expedición del CEC bajo la dirección de Creixams, que tanto le había criticado, negando su primera ascensión. Por ello Maestri, de rabia, rompió los buriles y remaches que pudo (tal como nosotros encontramos la vía) para entorpecer y dificultar nuestra escalada. Creo que lo narro claramente y con la mayor objetividad en el libro.La cuestión de Kelly queda, así, resuelta: ninguna de las dos primeras expediciones españolas fue al Cerro Torre para quitar los clavos8 de Maestri. Podemos colegir que este controvertido alpinista italiano confundió dos expediciones, dio por cierto un hecho que imaginó sin ajustarse a la realidad y declaró algo erróneo que, por tanto, procede corregir en la historia del patagonismo.
No, la expedición de Peñalara no pretendía desclavar la vía de Maestri, en absoluto. Yo mismo, tanto en este último libro mencionado, como en ¿Qué pasó en el Aconcagua?, procuro defender a Maestri diciendo que «No puedo entender como un gran alpinista y escalador como Maestri podría inventarse una viviencia no vivida.»

Los pies de Kelly Cordes apoyados en el compresor de Maestri mientras desciende por la cara E del Cerro Torre con Colin Haley. Foto Kelly Cordes 2007.

La cara norte del Monte Sarmiento se mantuvo virgen hasta que, en agosto de 2013, Camilo Rada y Natalia Martínez abrieron la vía "Suerte de Sarmiento", de 400 m y dificultad D+. Foto Marcelo Arévalo. Croquis Rada-Martínez.
Introducción
Las siguentes notas tienen por objeto dirigir al lector hacia los medios divulgadores de la información relacionada con la expedición Cordarwin.13 y, sobre todo, con la reciente ascensión de Rada (Chile) y Martínez (Argentina) al Monte Sarmiento.
Ha sido alcanzada, pues, por segunda vez, la cumbre de la montaña que Pedro Sarmiento de Gamboa llamó «Volcán Nevado», que luego Phillipe Parker King renombró «Mount Sarmiento» (en homenaje al descubridor), que Charles Darwin consideró «el más sublime espectáculo de la Tierra del Fuego», que Martin Conway exploró y describió, que Julio Verne consideró barómetro natural del estrecho de Magallanes en su novela Veinte mil leguas de viaje submarino, que Saint Loup (Marc Augier) consideró «la montaña más hermosa del mundo», que Carlo Mauri y Clemente Maffei «conquistaron» bajo la dirección nominal de Alberto María de Agostini, que Pérez de Tudela designó «Tumba de hielo» de su amigo Fernando Martínez Pérez.

«Momento mágico» en que Natalia Martínez, Camilo Rada e Inés Dussaillant (andinista de apoyo) contemplaron en el «campo alto» la constelación Cruz del Sur justo detrás de la cumbre del Monte Sarmiento. Foto Camilo Rada.
Carlos está parado. La cuerda inmovil. Un grito.Lectura recomendada post data
Un grito pero no debilitado, sino fuerte que se pierde en la niebla, tras haber salido del profundo del corazón: «Ohó, Ghe sem in cima!». Ohí, ya estamos en la cumbre.
[...] No llego a comprender lo que me está pasando. Pasa un instante y entonces siento surgir en mi alma feliz la verdadera sensación del que ha alcanzado la meta soñada y deseada tan en silencio con toda la intensidad de la propia pasión.
Quisiera correr hacia Carlo para abrazarlo y darle las gracias, pero una orden suya de no moverme me tiene clavado a mi pico con el seguro. No hay que perder la cabeza. El viento, que lleva consigo nieblas y nevizas, nos podría precipitar hacia el abismo por las paredes verticales. Silba el viento, lamiendo esta cumbre blanca, poniéndola como cristal resbaladizo.
Yo también estoy en la cumbre. Veo ca Carlo penetrar a tientas en el abismo de niebla; pero es inútil: en este fantástico reino no nos es posible ver ni siquiera nuestras botas.
A pocos metros de él, el rellano redondo baja hacia el norte. Por delante queda cortado a pico de improviso con la pared Sur, mientras que por oeste observamos la niebla y el polvo de nieve que salta hacia arriba empujado por el viento.
Sí, es con toda certeza la cima oriental del monte Sarmiento, la cima más tremenda y fantástica de toda mi vida de alpinismo.