Mostrando entradas con la etiqueta Andes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Andes. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de marzo de 2023

Andes. Perú. Cuzco. Cordillera Vilcabamba. Pumasillo. Garra del Puma. Nueva vía de Muñoz y de Paz


Cordillera Vilcabamba 2015

Santiago Del Valle Chousa, Rubén Suárez Carballo (directores), Andrés Villar Murillo, Jesús Montero Pita, Luis Solla Covelo, Pablo Fadeville Cajuso, Pablo Teijeiro, Salvador (Salvi) Muñoz, Roberto (Rober) de Paz, con el médico y fotógrafo Juan Martínez Dalmau visitaron en junio de 2015 la Cordillera Vilcabamba (Departamento de Cuzco) con una idea romántica: seguir los pasos de la expedición británica dirigida por Simon Clark y John Longland que en 1957 consiguió la puntiaguda cumbre del Pumasillo.

El proyecto de la Expedición Pumasillo Vilcabamba 2015 incluía dos equipos humanos con objetivos distintos: los siete primeros irían al Nevado Pumasillo y los otros tres a una aguja rocosa virgen que por la forma de su cima llamarían la Garra del Puma.

El día 3 de junio la expedición viajó de Cuzco a Pucyura, aquí se alojó dos días. Como aclimatación visitó en la localidad de Vitcos el conjunto arqueológico de Ñusta hispana. Vitcos, a 3003 m, es llamada también Tincoq. El día 6 de junio los dos grupos partieron en distintas direcciones.

Trayecto de Muñoz, de Paz y Dalmau desde Vitcos hasta la base de la Garra del Puma. Imagen Google Earth.



Garra de Puma* (ca 5000 m), cara oeste, primera ascensión

El sábado 6 de junio, Muñoz, de Paz y Dalmau, acompañados por el cocinero local Jorge y cuatro porteadores, partirían hacia las que nombraron genéricamente Agujas de Pumasillo. Transportaron en un camión 300 kg de equipaje por la carretera de Vitcos hacia Huancacalle. Desde esta localidad (a unos 2900 m) fueron al día siguiente hasta una explanada en el camino que sube al Abra Chucuito, donde esperaron «a que llegase la guía Pascuala con las mulas».

Este primer día de aproximación subieron a K’ollpa (3913 m), después al paso Choquetacarpo (también llamado de Choquetecarpo, 4592 m) y bajaron hasta Lazunapampa. En esta planicie, a 3949 m, tuvieron que solucionar con dinero una leve protesta de sus porteadores. Al otro día, continuaron por la quebrada de Qellqamachay hasta la altura (más o menos) de las ruinas de Unusaminchana y subieron por la ladera izquierda (oriental), junto a un estrecho torrente de agua, para instalar el campo base (próximo a 4500 m) al pie de la cara occidental del pico granítico elegido.


El día 8 empezaron a escalar, con unas condiciones meteorológicas que serían similares en las siguientes jornadas: amanecería despejado, verían sobre la lejana selva una nube que a las pocas horas cubriría la pared por completo, empezaría a llover, luego granizaría y al atardecer se despejaría el cielo. Las noches fueron frías y estrelladas. Por tanta humedad abunda el musgo en la pared, en cuyas fisuras taponadas de tierra mojada crece la hierba, así que debían limpiar las zonas donde colocarían los anclajes o seguros. Les pareció «una quimera progresar con escalada libre», recurrieron a la penosa y lenta escalada artificial. Cuando llegaron a la mitad de la pared izaron sus equipos (hamacas, sacos de dormir, comida) para evitar bajar a la base cada tarde.

Les quedaba entonces cinco días para escalar y volver a la localidad de partida. Creían que alcanzarían la cima en la penúltima jornada. Ésta fue por el contrario la más dura de todas, sólo pudieron escalar unos metros porque una nevada intensa les obligó a rapelar hasta la hamaca. Al día siguiente, con cielo despejado y nubes sobre la selva, subieron hasta donde terminaban las cuerdas semiestáticas que fijaron en las jornadas anteriores. De Paz había olvidado el martillo, escalarían con uno solo. Más arriba, en una zona complicada, cuando faltaban 40 m para terminar, el martillo de Muñoz cayó al vacío. Su compañero tuvo que bajar hasta la hamaca por el martillo que había olvidado, subió de nuevo y Muñoz continuó en cabeza de cuerda hasta instalar una reunión. De Paz escaló los 30 m restantes hasta el final de la pared, donde, casi al anochecer, se abrazaron ambos para celebrarlo.

Bajarían por la misma ruta usando sus cuerdas de escalada, pero estas se atascaron en el segundo rápel. Entonces rapelaron por dichas cuerdas fijadas. Muñoz perdió su linterna frontal en el tercer rápel, llegaron a la hamaca en la noche más oscura y menos estrellada de todas. Nombraron su ruta «Pachamama» (400 m, A3), probablemente la primera de la aguja rocosa que proponen nombrar «Garra del Puma».* Véase vídeo de Juan Dalmau.

Acerca del otro grupo expedicionario diría Salvador Muñoz:

«No supimos de la suerte de nuestros compañeros gallegos hasta llegar a España. Lucharon por conseguir la cumbre del Nevado Pumasillo, pero las grietas y la nieve blanda en un paso les impidieron alcanzar la cumbre aunque estuvieron muy cerca de ella. Su éxito, sin duda, es haber vuelto y haber vivido una gran aventura.»

Nota

* Esta propuesta denominativa es justo la misma traducción castellana de Pumasillo, que viene de las palabras de origen quechua «puma» —felino, también llamado chinchay en algunas comunidades andinas— y «shillu» que significa `uña´ o `garra´. El nombre Garra del Puma podría ser aceptable para las autoridades geográficas peruanas porque parece ajustarse a las regulaciones para bautizar relieves andinos.

Referencias: Salvador Muñoz, Rubén Suárez, Santiago Valle

Comunicaciones personales (c.p.) y agradecimientos: Alberto Cabrero, Francisco Alarcón


Recorrido y punto alcanzado por el grupo español de 2015 en el Nevado Pumasillo.

lunes, 22 de agosto de 2022

Andes. Perú. Cordillera Blanca. Retroceso glaciar. Caraz I. Ascensión vasco-chilena. Dudas sobre nuevas rutas. Parte I

Hugo Sifuentes consulta la línea glaciar tomada en fotografías desde 1962 a 1963 y señalada en la cartografía del Instituto Nacional Geográfico, junto a la laguna Tararhua (ca. 4450 m) de la quebrada Rúrec. Al fondo la notable pérdida del glaciar del Uruashraju (5722 m), en la Cordillera Blanca peruana. Foto Sevi Bohórquez, 1999.


Pérdida de superficie glaciar y nuevas ascensiones

«Los glaciares de los Andes tropicales han perdido, al menos, un 30 % de su superficie desde la década de 1980, y presentan una tendencia negativa en cuanto a su balance de masas de −0,97 m de equivalente en agua al año durante el período de monitoreo (1990-2020). Algunos glaciares del Perú han perdido más del 50 % de su superficie. El retroceso de los glaciares y la correspondiente pérdida de masa de hielo han agravado el riesgo de escasez de agua para la población y los ecosistemas andinos.»

Es una de las conclusiones principales sobre el estado del clima en América Latina y el Caribe, publicadas el 22 de julio de 2022, en un informe de la Organización Meteorológica Mundial.

La pérdida de superficie glaciar en Perú, además de las dificultades documentales del andinismo, provoca cada vez más dudas sobre si una vía es nueva. En particular cuando en los afloramientos rocosos recientes no encontramos algún vestigio de anteriores ascensiones.

El pasado 20 de julio de 2022 una cordada vasco-chilena escaló la cara E y la arista SE del Nevado Caraz I (6025 m) por roca, hielo y terreno mixto. Graduó (V, M4+, 90°) sus casi 2500 m de recorrido hasta la vía del Grupo de Munich de 1955, que siguió durante otros 500 m hasta la cumbre. Este ascenso —al principio por nuevo afloramiento rocoso, debido a la pérdida de masa glaciar— es una posible variación de cada vía del lado oriental del nevado.

Comunicaciones personales (c.p.) y agradecimientos
Eduardo Figueroa, Hugo Sifuentes, Emerson García, Moisés del Río, Denis García (Secretaría de la AGMP, Casa de Guías de Huaraz) y Urko Garbizu

viernes, 13 de agosto de 2021

Andes. Perú. Cordillera Blanca. Nevado Churup. Cara SO. Escalada de Zabłotny, Kraszewski y Cyran

Dominik Cyran al final del segundo largo de su escalada con Marcin Kraszewski y Krzysztof Zabłotny en la cara SO del Nevado Churup Oeste. Cordillera Blanca. Parte sur. Andes del Perú. Foto Krzysztof Zabłotny.


Nueva escalada en la cara SO del Churup Oeste

El pasado 7 de agosto, Krzysztof Zabłotny, Marcin Kraszewski y Dominik Cyran escalaron la cara SO del Nevado Churup (5495 m) por un itinerario, de roca, hielo y mixto, que nombraron «Polacos Banditos» (OS, M6+, TD+), con unos 500 m de recorrido desde la base a la cumbre.*

El trío polaco salió de Huaraz el día 6 de agosto hacia la laguna Churup, acampó a unos 4600 m junto a la laguna Churup alta o Churupita. Entre las 3:00 y 4:00 horas del día siguiente partieron los tres hacia la parte izquierda de la cara suroeste y alcanzaron la base de la pared rocosa. Sobre la 6:30 horas empezaron a escalar, al parecer cerca de la vía Porter-Keuhn-Swanson. Seis horas después alcanzaron la cumbre. Por «la ruta de descenso estándar», con nueve rápeles por el corredor rocoso de casi el centro de la cara SO, alcanzaron la base al cabo de tres horas y media.

Recorrido de Zabłotny, Kraszewski y Cyran en el Nevado Churup Oeste. Foto Marcin Kraszewski.


Consideran de interés comunicar que a casi una hora del campo base principal hay algunas plataformas (ca. 4900 m) para posibles vivaques y acceso al agua. Creen que esta vía es una buena alternativa para escalar el Churup. El primer largo (M6+, 25 m) es el más exigente, con drytooling bastante desafiante, principalmente en roca. Luego hay dos largos de 50 m que ofrecen una roca muy agradable y una escalada de nieve empinada (ambas M5+), que van un poco a la izquierda. Después de escalar a través de la barrera de roca, la vía sigue empinada nieve y roca hasta la arista.

Nota de edición
* Falta indagar en qué puntos podría coincidir esta nueva escalada polaca con la de Scott Porter, Gary Keuhn y Andrew Swanson, del 24 de julio de 1995.





Comunicación personal (c.p.) y agradecimiento
Dominik Cyran


De izquierda, arriba, a derecha, abajo. 1) Al principio del primer largo. 2) Al principio del segundo largo. Fotos Kraszewski. 3) En el primer largo. Foto Cyran. 4) La cordada en la cima. Foto Zabłotny. 5) Rápel. Foto Cyran.

miércoles, 12 de agosto de 2020

Andes. Evelio Echevarría. Artículos en revistas de la RSEA Peñalara y de la SE Miguel Iradier



Homenaje a Evelio y relevante hallazgo arqueológico

La revista Peñalara, de la Real Sociedad Española de Alpinismo, publica en su reciente n.º 572 (2020), un artículo de nueve páginas en homenaje a Evelio Echevarría con textos y fotos de Txomin Uriarte, José Martínez, Javier Sánchez, Carles Capellas, Josep Paytubí y, quien aquí suscribe, Sevi Bohórquez. Una ilustración de Enrique Martínez incluye una tabla con las principales primeras ascensiones de Evelio.

En el contenido del artículo destaca un relevante descubrimiento arqueológico, al que aludo a continuación porque ha pasado casi desapercibido en el ámbito andinista. Conviene considerar tal hallazgo en la lectura del capítulo «El montañismo del Perú», de Evelio Echevarría, publicado en la guía Cordillera Blanca, Escaladas:

Evelio, el mayor indagador sobre primeras ascensiones andinas, contestó sorprendido hace 21 años al andinista, fotógrafo y escritor de montaña Javier Sánchez:

«Tu carta del 18 de junio de 1999. Para mí ha sido la mejor carta del año y entre las más agradables que he recibido en toda la vida. No sólo por el triunfo en el Pico de la Fortuna [de la Cordillera de Santa Vera Cruz, de Bolivia] sino por todas las implicaciones, una de las cuales acaso tú no sospeches que existe [...] Efectivamente, quedé asombrado y tuve que afirmarme en la silla. Nadie sospechaba eso, y a la verdad, nadie lo espera. Te explico esto: hubo bastante montañismo religioso, una vez que los seres humanos dejaron de ser nómadas y se asentaron. Los incas y sus súbditos los cunzas o atacameños fueron los grandes de este alpinismo religioso, pues establecieron el récord de altura en el volcán Llullaillaco, de 6.739 m. Pero ahora con el descubrimiento de ustedes, la historia tendrá que cambiar. ¿Te das cuenta de las implicaciones que esto va a tener?»

Por la importancia de estas implicaciones, la revista de la Sociedad Excursionista “Manuel Iradier”, n.º 195, verano 2020, publica un artículo de seis páginas, «La Cordillera Santa Vera Cruz, Bolivia», con texto e ilustración de Evelio Echevarría y fotos de Javier Sánchez.

Portada de Peñalara

Sumario de Peñalara

miércoles, 24 de junio de 2020

Andes. Perú. Cordilleras Centrales. Cordillera Huarochirí o Pariaqaqa. Nevados Paca, Ñahuin Noroeste, Antachaire. Errores u omisiones. Parte II

Cimas del grupo glaciar llamado Yarumaría por las expediciones del DAV de 1966 y 1967, vistas desde el sureste. Foto Consuelo Amorós, 2019.

«Al César lo que es del César»
Viene de parte I

El problema mencionado por Evelio Echevarría sobre la enmarañada historia andinista de las Cordilleras Centrales del Perú lo causa, en buena parte, que varias montañas reciban diferentes nombres o alturas en los ámbitos cartográfico, serrano y andinista.

Ciertas expediciones confundidas por esa disparidad oronímica creyeron ser las primeras, segundas o terceras en alcanzar cimas que ya habían sido alcanzadas una o más veces. Algunas crónicas de esas ascensiones todavía requieren correcciones precisas en las publicaciones especializadas.

Aunque la complejidad añada la fascinación del misterio a las búsquedas de cimas vírgenes en la Cordillera Huarochirí, por fidelidad a los hechos históricos pretendemos señalar aquí, con detalles básicos, fines aclaratorios y sin ánimo de restar encanto, algunas de las consecuencias de que ciertas ascensiones merecedoras de reivindicación pasaran desapercibididas debido a dicho problema.




Primeras ascensiones a tres cimas de la Cordillera Huarochirí

Cordillera Central es un nombre relativamente reciente atribuido arbitrariamente a una de las cinco subcordilleras que componen las Cordilleras Centrales o Andes Centrales del Perú.

Las averiguaciones de campo de Evelio Echevarría y Alberto Murguía, andinista conocedor de la zona, indican que aquella Cordillera Central es llamada localmente Cordillera Huarochirí o Cordillera Pariacaca.

Quizá sea más correcto escribir Pariaqaqa en quechua normalizado, o Pariaccacca en quechua castellanizado.

El Nevado Paca

La vía de Conterno y Laumann al Nevado Paca (5600 m) del IGN peruano probablemente sea nueva, pero esta cordada no es la tercera que alcanzó la cima. Tampoco la primera ascensión al Nevado Paca es la de Carlos Callupe y Alberto Murguia en 2006, pues se trata con toda probabilidad de «la cúpula de hielo del Nevado Yarumario [Yaru María o Yarumaría] (ca. 5500m?)» alcanzada por Diegenhard Briegleb en 1927. Esta ascensión del solitario andinista austriaco residente en Lima está registrada en las anotaciones y en la obra de Evelio Echevarría; véase además AAJ 2016 p. 201 o versión web.

Los cuatro componentes de la primera expedición del Club Alpino Alemán (DAV) a la cordillera de Huarochirí, Alfred y Johanna Koch, Peter Gessner y Michl Steinbeis, fueron los segundos que alcanzaron esa cima (AAJ 1967 pp. 387-389), la nombraron Yarumaría I (5580 m), el 24 de junio de 1966.


Grupo de cimas del Suiricocha y Ñahuín desde el Este. Foto Consuelo Amorós, 2019.



El Ñahuin Noroeste

Por las regulaciones sobre el bautizo de relieves andinos, Beto Pinto no podrá dar su propio nombre a la cima más septentrional del Nevado Suiricocha. Aunque la vía del activo buscador de cimas y caras vírgenes peruano sea en gran parte nueva, tampoco podría atribuirse la primera ascensión a la cima. El profesor alemán Olaff Hartmann alcanzó esa cima, el 25 de septiembre de 1965, la nombró Nahuín Noroeste (5513 m) cuando lo comunicó a Evelio Echevarría.

También alcanzaron la misma cima Alfred Koch, Peter Gessner y Michl Steinbeis (AAJ 1967 pp. 387-389), mantuvieron el nombre Nahuin NW (Ñahuín Noroeste 5580 m), el 15 de junio de 1966.


Cima principal del Antachaire desde el sureste. Foto Consuelo Amorós, 2019.


El Nevado Antachaire

Tal vez sea nueva vía la de Beto Pinto, Guy Fonck y Malu Espinosa a la cima Oeste del Antachaire, aunque no se trata de la segunda ascensión a la cima. Acerca del Nevado Antachaire conviene aclarar al menos cinco cosas:

1) «Nevado Antachaire» es el nombre atribuido por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) peruano a las tres cimas centrales del macizo glaciar que se extiende desde el Nevado Paca, hacia el sureste, hasta el llamado Tranka (5370 m) por la expedición alemana de 1967. El añadido ordinal «III» que refiere a la cima principal es arbitrario.

2) Las expediciones que alcanzaron esa cima III refirieron a ella con nombres distintos al oficial.

3) La expedición del DAV de 1966 que alcanzó esa cima III no refirió a ésta como una cima del «Yarumaría», porque la consideró aparte de su cimas vecinas orientales.

4) Esa misma cima III fue alcanzada también por la expedición del DAV de 1967.

5) Probablemente la expedición suiza de 1974 (AAJ 1975 p. 169) alcanzó esa cima III, por nueva vía, y se atribuyó la cuarta ascensión. Debido a la confusión de nombres y alturas de las elevaciones de esa zona, resulta aventurado afirmar incluso que no fue la misma cima alcanzada en 1970 por nueva ruta atribuida por Echevarría al grupo de Hubert Adams Carter. Cuando conozcamos el recorrido de las vías suiza y norteamericana (salvo que ésta fuera error) podremos asegurar si es nueva la de Pinto, Fonck y Espinosa.

Fuentes, comunicaciones personales y agradecimientos: véase Cordillera de Huarochirí partes I y II

martes, 23 de junio de 2020

Andes. Perú. Cordilleras Centrales. Cordillera Huarochirí o Pariaqaqa. Nevados Paca, Ñahuin Noroeste, Antachaire. Errores u omisiones. Parte I

Nevado Antachaire (ca. 5650 m) de la Cordillera de Huarochirí o de Pariaqaqa. Andes Centrales del Perú. Foto Consuelo Amorós, 2019.


La búsqueda de cimas vírgenes y méritos

Indagar acerca de cimas vírgenes forma parte del estimulante conjunto de aventuras que incluyen los viajes, los ascensos y los descensos. Todo, desde la búsqueda documental hasta el regreso a casa con la cima intentada o alcanzada, constituye un enriquecedor sistema de experiencias que moldea nuestras aptitudes y futuras actitudes.

Si anteponemos a los méritos la satisfacción de poder elegir la vía factible o lógica entre las dificultades, o entre los peligros intuibles que pueda presentar la cara de una montaña nunca escalada, mientras asumimos los riesgos y la incertidumbre de los imponderables, apenas debería decepcionarnos descubrir luego que alguien sintió lo mismo en ese mismo lugar antes que nosotros o que alcanzó la cima que creíamos virgen. Esto puede parecer demasiado idealista e incluso ridículo en una sociedad esclavizada por su noción del éxito, inducida por lo general a valorarlo todo desde el punto de vista económico.

Pareciera que la sociedad actual naufragara todavía más que aquella que nos impulsaba en el siglo XX hacia universos orográficos, en los que buscábamos aventuras, motivados por recuperar valores humanos, destrezas o cualidades perdidas. Aun con este antiguo espíritu idealista, no obstante, al regresar de los altos lugares notábamos, debido al paso del tiempo en el entorno urbano, cuánto nos influenciaba la dinámica social. Nos empujaba con intensidad al notar nuestra escasez de recursos económicos para escalar montañas lejanas. Estas en mi caso me atraían menos por su altura que por su belleza, su inaccesibilidad o por algo ajeno a mi entendimiento. Admitíamos entonces con cierta turbación anímica la conveniencia de presentar nuestros méritos ante quienes, a cambio de las actividades que patrocinaban, exigían rentabilidad tangible o intangible además de exhibición popular.

A causa del mundano requisito de un historial deportivo destacado, que deseado a cualquier precio en este nuevo milenio socava cada día más la honestidad, principal valor del espíritu alpinista desvanecido entre los enjambres de individuos ávidos de reconocimiento social que acuden ahora como autómatas a las montañas, conviene reivindicar antiguos méritos ignorados aclarando «la importante verdad de los sucesos», sin ambages, porque la sabiduría asume que «errar es de humanos» emprendedores.

Continúa en parte II

viernes, 22 de mayo de 2020

Andes. Perú. Cordillera Blanca. Nevado Putaca o Putca. Putka Chico. Ascensión de Proaño y Bustamante. Parte IV

Unidas por una arista curvada hacia el noreste, las Agujas Nevadas I (5840 m), II o Central (5886 m) y III (5775 m) a la derecha. Foto Sevi Bohórquez, 1988.

En la Parte III nos preguntábamos al final: ¿alcanzaba aquella arista curvada alguna cima señalada con nombre propio y altura concreta en la cartografia? Aquí pretendemos aclararlo averiguando si dos expediciones alcanzaron el mismo pico, le dieron distinto nombre y su cima coincide con la del Putka Chico o Putaca Suroeste.
La Aguja Nevada Chica y la Agujita

Si consultamos suficientes documentos divulgados hasta 1975 sobre las cimas que aquí nos interesan, y no acabamos ingresados en un hospital psiquiátrico por sobredosis de datos confusos o contradictorios, colegiremos que los suizos Hans Frommenwiler y Erich Haltiner subieron en 1959 desde la laguna de Parón al collado oeste de la Aguja Nevada I y alcanzaron la cima de la Aguja Nevada Chica (ca. 5500 m) por su arista norte. Este mismo recorrido, aunque con variantes o atajos, fue el de los polacos Jurkowski y Gutkowski que en 1973 nombraron Agujita —de 5500 m en la revista Taternik y de 5450 m en American Alpine Journal (AAJ)— la misma cima o, probablemente, otra algo más baja en la arista norte del mismo pico.

Cuando observamos este pico desde enfrente vemos que tiene dos cimas, sin cotas ni nombres en la cartografía oficial. La más alta, con 5560 m en la carta germana, está al suroeste de la otra más próxima al collado de la Aguja Nevada I. Esta otra, la más baja, imperceptible en esa cartografía, tal vez sea la Agujita escalada por la cordada polaca e incluso podría ser la misma cima de 5500 m alcanzada ocho años antes por la expedición de la sección de Monza del Club Alpino Italiano. Ambas cimas están alejadas, al noreste, del Putka Chico escalado en 2019 por la cordada ecuatoriana. Acerca de la pregunta inicial podemos responder entonces que la arista curvada por donde escaló el Grupo de Múnich de 1955 lleva a la Aguja Nevada Chica de 5560 m.

Para nuestro propósito tal vez sea irrelevante averiguar ahora si la cordada polaca continuó hasta esta cima suroeste. Al aceptar tan soslayable incógnita, el asunto parece concluido. Sin embargo, al confrontar aquellas conclusiones con la información publicada después por nuevas fuentes surgirán ciertas dudas. Los polacos Adam Zyzak, Michal Kulig y Ryszard Pawlowski ¿alcanzaron en 1978 una Agujita distinta que la de sus compatriotas?

El cordal montañoso de las Agujas Nevadas y la laguna de Parón vistas desde el noreste. Foto Sevi Bohórquez, 1998.


¿La misma Agujita en distinto lugar?

Encontramos una pista sobre la localización de esta desconcertante Agujita en la Revista Peruana de Andinismo y Glaciología (RPAG), que publicó la nota que recibió de «los miembros del “Akademick Klub Alpinistyczny Katowicach”»: «29 VIII [1978] Kulig[,] Pawlowski y Zyzak subieron Aguja Nev II por cresta sur, nueva ruta con segunda ascensión a Agujita 5600 m. conquistada por polacos en 1973 y con vivac en descanso». ¿Deberíamos entender «ascensión a Agujita […] en descenso»?

La RPAG indica en otro párrafo el itinerario del trío polaco: «La cresta hasta plateau es poco difícil pero más arriba muy difícil. Toda la ruta sube sobre el filo de la cresta o algunos metros a derecha este. Parece, que la parte inferior puede servir como mejor modo de descenso de Agujita y plateau de Ag. Nevada II». En la hoja gráfica entre las páginas 36 y 37, la fotografía B-3 muestra las Agujas con un pie de foto equivocado: «Desde la Pirámide, Adam Zyzak de Polonia, tomó esta foto del sistema occidental de las agujas de Parón. Por la izq. la cresta sur de la Aguja Nevada II, Agujita y Aguja Nevada I».

De todas formas, incluso corrigiendo el orden de estos nombres, resulta difícil discernir cuál de las cimas menores es la Agujita en la imagen. Si entendemos que esa Aguja Nevada II es en realidad la Aguja Nevada I, tendría más sentido que el trío polaco al bajar de ésta fuera hacia la Agujita escalada por sus compatriotas cinco años atrás.

La duda sobre la localización de esta Agujita se aclararía en una escueta nota del propio Zyzak, publicada en AAJ, 1979 p. 237, con algunos datos distintos sobre su escalada de 1978: «El 28 de agosto, Kulig, Pawilowski y yo, después de una escalada de nueve horas desde el campamento a 15,750 pies [4800 m], alcanzamos la cumbre de la Aguja Nevada I (19,160 pies) [5840 m] por una nueva ruta en el espolón sur, comenzando desde el lago Parón y cruzando la Agujita, escalada por polacos en 1973. En la prolongación del espolón escalamos la pirámide cimera directamente. Vivaqueamos en el descenso». Nótese que «cruzando la Agujita» quizá pueda significar que atravesaron por una parte baja de ella, no que alcanzaran su cima.

El Cerro Parón y las cimas del cordal montañoso hasta el collado suroeste de la Aguja Nevada I vistas desde el sureste. Foto Sevi Bohórquez, 2009.


La Agujita 31 años después

La localización de la Agujita es distinta en el volumen IV de la enciclopedia Wielka, que incluye las cimas del Nevado Putaca (P 5585 m) en el cordal de los Aguja e indica donde está la Agujita: «Aguja Nevada (5886 m; mapa p. 146), macizo glaciar en los Andes peruanos, en la parte central de la Cordillera Blanca, en una cresta lateral que separa el valle de Parón en el sur del valle de Santa Cruz en el norte. Culmina en los siguientes picos, sucesivamente desde el oeste: P 5585 m, A.N. Chico (5560 m), A.N.I (5840 m), A.N.II (5886 m) y A.N.III (5575 m). La difícil de alcanzar Agujita (5550 m) se eleva en la cresta del lado sur de A.N.III.»

La enciclopedia polaca considera, pues, que la Aguja Nevada Chica alcanzada por los suizos es distinta que la Agujita escalada por Jurkowski y Gutkowski, le otorga a ésta 50 o 100 metros más —según se consulte Taternik o AAJ—, pero la ubica muy distante, al noreste: entre las Agujas Nevadas II y III. De cualquier manera aludida, siempre se trata de la misma Agujita escalada en 1965 y situada justo a la izquierda de la Aguja Nevada I. Comprendamos, al respecto, que cuando gestionamos demasiados datos es fácil escribir algo distinto a lo que deseamos, y rara vez detectaríamos nuestras propias equivocaciones por mucho que releyéramos el texto.

Las indagaciones para esclarecer lo relacionado con ascensiones en el cordal de las Agujas Nevadas no se agotan aquí. Notemos sólo, para terminar, que en lo divulgado por la expedición italiana de 1965 parece claro que alcanzó, desde la Quebrada de Parón, la cumbre del Nevado Putaca (5585 m) y lo nombró «Nevado Città Sesto San Giovanni». Queda por averiguar si llamó Nevado Claudio (5500 m) al P 5560 —alcanzado seis años antes por los suizos— o si fue a la Agujita escalada por los polacos en 1973. Viene al caso recordar que estos últimos nombres italianos, como los de la expedición española de 1961 para otras cimas andinas, fueron bautizos reprobados, con bastante franqueza, por defensores de la toponimia autóctona como John F. Ricker y Hubert Adams Carter cuando dirigía el American Alpine Journal.

Moraleja

Con todo lo expuesto, nuestra intención ha sido mostrar, por un lado, que al desdeñar la información antigua y dar por válida la moderna podemos equivocarnos y, por otro, lo engorroso de algunas indagaciones cuando los datos sobre una cima o una ascensión son contradictorios en distintos documentos. Estos problemas, a veces irresolubles por falta de fuentes fiables, dificultan y enlentecen la edición de una noticia en una revista especializada, de una simple nota en un anuario alpino, de un registro en una guía o del texto de un libro. En fin, conviene recordar que sólo un par de fuentes secundarias consultadas podrían ser insuficientes para atribuir hoy una primera ascensión andina y, dar ésta por válida, quizá fomentara una creencia errónea que al cabo de los años resulte imposible o indeseable corregir.

Comunicaciones personales y agradecimientos
Hermann Huber (Alemania); Felipe Proaño (Ecuador); Mario Cossa y Mario Beretta (CAI Monza); Carles Capella y equipo del Servei Gral. d'Informació de Muntanya/>
Principales fuentes consultadas
● Alpine Journal.
● American Alpine Journal.
● Berge der Welt, vol. 13. 1960/61. p. 173 y Mountain World, (versión inglesa), pp. 175-178.
● Die Alpen (Le Alpi, Las Alps), Revista del Club Alpino Suizo, 1er trim. Año 36, 1960, pp. 41-62.
● Fantin, Mario. Alpinismo Italiano nel Mondo. Tomo II. Torino; Milano: Club alpino italiano-Commissione centrale delle pubblicazioni (CAI-CCP), 1972, pp. 685-686, 707.
● Fantin, M. Pioneri ed epìgoni italiani sulle vette di ogni continente. Italia: misma editora, 1975.
● Fantin, M. Le Ande. Italia: misma editora, 1979.
● Journal Swiss Foundation for Alpine Research. Zürich: 1959, vol. 2, n.º 7, pp 70-74.
● Lo Scarpone. Revista del Club Alpino Italiano. Milano: CAI, año 35, nº 14, 16 de julio de 1965.
● Revista Peruana de Andinismo y Glaciología, nº 13, 1978-1979, pp. 14, 36-37.
● Ricker, John F. Yuraq Janka. 1977, pp. 70-73.
● Societa Alpinisti Tridentini. Nevado Caraz. Trento: Editrici Temi, 1972.
● Taternik, nº 1, 1974, p. 17; nº 2, 1985, p. 64.
● Kiełkowski, Jan y Kiełkowska, Małgorzata. Wielka Encyklopedia Gór i Alpinizmu Tom IV. Polonia: Stapis, 2009. ISBN: 978-83-61050-09-4

Cartografía
● BORCHERS, Philipp (editor). Cordillera Blanca y el Callejón de Huaylas (Perú) Parte Norte 0/3a (DÖN). E.1:100.000. Munich: Klein & Volbert, 1935 y facsímil 1988.
● Alpenvereinskarte Cordillera Blanca Nord (Perú) 0/3a. E.1:100.000. Insbruck: Oesterreichischer Alpenverein, 2000.
● Hojas 18-h Corongo y 19-h Caraz. E 1:100.000. Lima: Instituto Geográfico Nacional del Perú, reimpresión de 1996.
● Map 2. E 1:100.000. En RICKER, John F. Yuraq Janka. A Guide to the Peruvian Andes, Part I. Cordilleras Blanca and Rosko. Banff: Canadian Alpine Club. New York : American Alpine Club, 1977.

viernes, 15 de mayo de 2020

Andes. Perú. Cordillera Blanca. Nevado Putaca o Putca. Putka Chico. Ascensión de Proaño y Bustamante. Parte III

Cima del Cerro Parón (5325 m), con el Putka Chico (5380 m) detrás y parte del Nevado Putaca (Putca, Putka o P 5585 m) a la derecha. Foto Iñaki San Vicente, 1988.

Todavía generan confusión las contradicciones o datos erróneos publicados, aparte de los ya mencionados en Parte II, sobre ciertas ascensiones e intentos en los picos de la divisoria que se extiende al suroeste de las Agujas Nevadas de la Cordillera Blanca peruana. Son datos paradigmáticos, revelan el grado de conocimiento de quienes comunicaron acerca de tales actividades andinistas, de quienes escribieron después libros, del autor de una guía de referencia o de la picaresca de quienes la plagiaron y, en particular, de cuánto cuesta a veces averiguar quién alcanzó primero cierta cima. Como leer una retahíla de pruebas sobre lo dicho aburriría bastante, incluso disgustaría, sólo referiremos aquí a lo esencial de los intentos y ascensos que ayudarán a distinguir las cimas que podrían confundirse con las del Putka Chico.

Ascensiones pioneras en las Agujas Nevadas o Nevados Aguja

Aunque los alpinistas germanos Erwin Hein y Erwin Schneider llegaron a la laguna de Parón en agosto de 1932, las primeras ascensiones en la vertiente norte de la Quebrada de Parón fueron documentadas por el «Grupo de Munich de 1955» compuesto por Hermann Huber, Alfred Koch, Helmut Schimidt, Heinz Grald y los porteadores ancashinos Pedro Méndez y Guillermo Morales. The American Alpine Journal publicó al año siguiente, entre otra información, acerca de la actividad del grupo: «Atacaron después la torre de sólido granito, el Nevado Agujas (5550 m).1 Este ascenso falló a unos 260 m de la cumbre en la tarde del 26 de junio por dificultades para escalar. Giraron al cercano Cerro Parron, cuya cima de 5324 m alcanzaron a las 5:30 de la tarde». La rigurosa guía de John Ricker, Yuraq Janka, registró veintidós años después el mismo intento pero en distinta cima:2
Huber llamó al pico "Co. Parón"*. Lo escaló desde el final oeste de la Laguna Parón después de un infructuoso intento en P 5585m.
Este intento, anecdótico dentro de la notable actividad andinista del grupo bávaro ese año 1955 en las cordilleras norteñas peruanas, tiene hoy cierta relevancia por su relación con cuanto intentamos aclarar y, como veremos más adelante, porque podría servir de muestra de mencionados cambios en la mentalidad andinista.

Alfred Koch (arriba) y Heinz Grald fotografiados por Hermann Huber, el 26 de junio de 1955, mientras escalaban la arista SE de la cima al oeste del collado de la Aguja Nevada I.

Recordemos que los Nevados Aguja de la cartografía de la Sociedad Alpina Alemana y Austriaca (DÖAV) abarcan todas las cimas entre el collado noroeste del Cerro Parón y el collado suroeste del primer Nevado Caraz. Por esto, por las referencias contradictorias sobre dicha cima intentada —5550 m en la nota de AAJ y 5585 m en la guía Yuraq Janka— y por la rapidez con que los bávaros alcanzaron la cumbre del Cerro Parón, parecía lógico pensar que habían escalado en una de las aristas orientales de los Nevados Putaca de la cartografía peruana. Así pues, sólo Huber, el único alpinista vivo de los cuatro, podría aclarar ¿por cuál arista escalaron y qué cima intentaron alcanzar?

Hermann Huber, consultado el 28 de abril de 2020, explicó:
En aquella época no había carretera desde Caraz a la quebrada de Parón. Resultaba difícil incluso llegar a la laguna que obstruía el paso hacia los nevados que cerraban la quebrada. Estábamos hambrientos, esperando que Pedro Méndez nos trajera la comida con los burros. Así que mientras esperábamos decidimos escalar, directamente desde nuestro campo base en la orilla oeste de la laguna, la arista que baja curvada hacia el sur y situada más al oeste del col de la cadena de la Aguja Nevada. Nos gustaba ver allí aquel granito de calidad y fuimos a probarlo. Abandonamos la escalada por falta de medios adecuados y porque íbamos lentos por la dificultad para escalar algunas placas rocosas con nuestras anchas botas, pensadas para un pie con dos o tres calcetas, fabricadas a mano por un conocido zapatero de Munich. Mis botas con suela de goma profilada y juego de Tricouni, regalo de mi padre, las regalé a mi querido ayudante Guillermo Morales antes de volver a Baviera. Desde la arista mirábamos hacia el pico de granito, el Cerro de Parón, algo lejano al oeste, y decidimos abandonar la arista para ir a escalarlo.
Cuando descendieron de aquella arista, ese mismo día atravesaron hacia el oeste. Por incómodas pedreras inclinadas llegaron al collado más al suroeste de los referidos Putaca, menos cercano que cuanto anotaron las publicaciones. Desde aquí escalaron la arista noroeste del Cerro Parón y, en efecto, alcanzaron su cumbre sobre las cinco y media de la tarde:3
No estimamos bien la distancia ni el tipo de terreno, así logramos la cumbre tarde y cansados. La larga travesía por las pedreras y el descenso entre las plantas de ichu (esparto andino), por la noche, sin lámparas frontales, fue una tortura especial aunque recompensada por un día memorable.4
Queda claro, pues, que el grupo de Múnich no «intentó» alcanzar la cima del Nevado Agujas ni tampoco del P 5585 m.

Entonces, aquella arista curvada ¿alcanzaba alguna cima señalada con nombre propio y altura concreta en la cartografia?




Alfred Koch en la arista SE al oeste del collado (visible a la derecha) de la Aguja Nevada I. Foto Hermann Huber.
Continúa en Parte IV

Notas
1 The American Alpine Journal 1956, p. 131.
2 Yuraq Janka, publicada en 1977, es la guía de referencia más rigurosa y exhaustiva sobre primeras ascensiones en la Cordillera Blanca.
3 Hora crepuscular en estas latitudes.
4 Esta aventura de ida y vuelta al campo base de la laguna de Parón en un sólo día, por terreno nunca hollado y con la indumentaria de entonces, indica cualidades físicas y alpinísticas propias de los mejores de sus generación.

Cartografía consultada
● BORCHERS, Philipp (editor). Cordillera Blanca y el Callejón de Huaylas (Perú) Parte Norte 0/3a (DÖN). E.1:100.000. Munich: Klein & Volbert, 1935 y facsímil 1988.
● Alpenvereinskarte Cordillera Blanca Nord (Perú) 0/3a. E.1:100.000. Insbruck: Oesterreichischer Alpenverein, 2000.
● Hojas 18-h Corongo y 19-h Caraz. E 1:100.000. Lima: Instituto Geográfico Nacional del Perú, reimpresión de 1996.
● Map 2. E 1:100.000. En RICKER, John F. Yuraq Janka. A Guide to the Peruvian Andes, Part I. Cordilleras Blanca and Rosko. Banff: Canadian Alpine Club. New York : American Alpine Club, 1977.

Comunicaciones personales y agradecimientos
Agradecemos la colaboración de Hermann Huber

martes, 12 de mayo de 2020

Andes. Perú. Cordillera Blanca. Nevado Putaca o Putca. Putka Chico. Ascensión de Proaño y Bustamante. Parte II

Cerro Parón, Nevados Putaca, Putca o Putka, Agujas Nevadas, Nevados Caraz y Artesonraju. Vista aérea sobre la Quebrada Huancotepampa o Wanqotepampa. Foto Sevi Bohórquez.

A veces resulta más fácil escalar una montaña que averiguar su nombre o quién alcanzó antes la cima. Viene de Parte I
Cimas y nombres de la Quebrada de Parón en la cartografía

Las cimas que aquí nos ocupan se elevan sobre la línea divisoria montañosa que vierte las aguas de sus glaciares a las quebradas Huancotepampa (Wanqotepampa) y Santa Cruz por su lado norte, y hacia la vertiente sur por la Quebrada de Parón. Los nombres y las alturas de estas cimas varían según se consulte la cartografía austroalemana o la peruana oficial.

Resulta difícil saber si el nombre «Nevado Putaca» fue asignado, en las hojas Corongo y Carhuaz del Instituto Geográfico Nacional del Perú (IGNP), al Cerro Parón —apodado La Esfinge (5325 m)— o a las cimas que van desde este cerro hasta los Nevados Aguja.1 Tal vez por esta segunda posibilidad J. Fernández usó el nombre «Nevado Putaca Sur» (5337 m), en vez de Cerro Parón, cuando dibujó el Mapa índice de lagunas de la Cordillera Blanca para Electroperú en 1974.

La carta Cordillera Blanca elaborada por la expedición germano austriaca de 1932 —anterior a la publicación de las aludidas hojas del IGNP— no asignó nombres a ninguna de esas cimas, salvo el de Aguja Nevada en la de 5886 m. Esto mismo ocurre en los croquis de cordales incluidos en la guía de John F. Ricker, Yuraq Janka, que tienen alturas compiladas de las cartografías peruana y germana, con toponimia por lo general autóctona y el aviso: «Los nombres de lugares en el valle de Parón aún necesitan confirmación. Los nombres Putaca, Chekchiqolka, Parajo y Paria son nombres no ubicados que se usan comúnmente para referirse a los picos en el Valle de Parón».

El orónimo «Nevado Putaca» en las hojas Corongo y Carhuaz (unidas) del Instituto Geográfico Nacional del Perú.


El nombre Agujas Nevadas abarca, curiosamente, todas las cimas desde el collado SO del Nevado Caraz I hasta el collado NO del Cerro Parón en la edición moderna de dicha carta germana, la Alpenvereinskarte Cordillera Blanca Nord (Perú) 0/3a.

Aun con sus discrepancias oronímicas, toda la cartografía aquí referida tiene algo en común: ninguna señala la cima hollada por los escaladores ecuatorianos, Proaño y Bustamante, en agosto de 2019. Esta cima, llamada Putka Chico por algunos lugareños, incluido Rigoberto Ángeles —antiguo guardián de Electroperú en la laguna de Parón—, es la del aludido «Putaca Chico» en la página 179 de la guía Cordillera Blanca, Escaladas.

El nombre Agujas Nevadas en la edición moderna de la Alpenvereinskarte Cordillera Blanca Nord (Perú) 0/3a.



El orónimo Putaca

El orónimo «Putaca» es desvirtuación de la palabra quechua putka. La carencia original de grafía de las lenguas quechuas, o quichuas, ha propiciado abundantes vocablos y expresiones con transcripción anómala en distintos idiomas. A veces recurrimos a una vocal epentética, entre dos consonantes, para pronunciar bien alguna palabra quechua. Una de éstas es putka, castellanizada «putca», que puede significar `fangoso´, `barroso´ o `lodoso´.

Encontramos, por ejemplo, el nombre Cerro Putca en la hoja 24-k Matucana del IGN peruano.
Recordemos que «-raju» viene de rahu y puede significar `montaña nevada´, `nieve´ y también `hielo´. En la oronimia andina se usa por lo común «nevado» para referir a montañas cubiertas de nieves perpetuas. Así, el orónimo Putkarahu, o su versión castellana «Putcaraju», podría significar `nevado barroso´.


La reivindicación del nombre nativo

La cordada ecuatoriana está de acuerdo con la reivindicación del nombre autóctono Putka, bien sea acompañado de la orientación de la cima, Suroeste respecto a su nevado principal, o del adjetivo Chico. Aunque en última instancia será cometido de las autoridades geográficas peruanas.

Queda despejar ahora la dos dudas planteadas al principio de la Parte I: si el grupo de Munich de 1955 intentó escalar el mismo espolón que el par ecuatoriano y si los polacos Witold Jurkowski y Roman Gutkowski llegaron en 1973 a la misma cima.

Continuará en Ascensiones pioneras en las Agujas Nevadas o Nevados Aguja

Notas
1 Consideremos que las hojas 18-h Corongo y 19-h Carhuaz, a escala 1:100.000, que abarcan la quebrada de Parón fueron levantadas por el Instituto Geografico Militar del Perú, entre 1970 y 1971, por métodos estereofotogramétricos (A-8, B-8) de fotografías aéreas tomadas de 1962 a 1963 con clasificación de campo de 1968, 1969 y 1973 y escala de compilación 1:25.000.

Cartografía consultada
● BORCHERS, Philipp (editor). Cordillera Blanca y el Callejón de Huaylas (Perú) Parte Norte 0/3a (DÖN). E.1:100.000. Munich: Klein & Volbert, 1935 y facsímil 1988.
● Alpenvereinskarte Cordillera Blanca Nord (Perú) 0/3a. E.1:100.000. Insbruck: Oesterreichischer Alpenverein, 2000.
● Hojas 18-h Corongo y 19-h Caraz. E 1:100.000. Lima: Instituto Geográfico Nacional del Perú, reimpresión de 1996.
● Map 2. E 1:100.000. En RICKER, John F. Yuraq Janka. A Guide to the Peruvian Andes, Part I. Cordilleras Blanca and Rosko. Banff: Canadian Alpine Club. New York : American Alpine Club, 1977.

sábado, 25 de abril de 2020

Andes. Perú. Cordillera Blanca. Nevado Putaca o Putca. Putka Chico. Ascensión de Proaño y Bustamante. Parte I

Nevado Putka Chico (5380 m) con la vía de Proaño y Bustamente en el espolón sureste. Foto, Sevi Bohórquez, 1988. Línea, Felipe Proaño. Pulse en la imagen para aumentarla.


Sobre una cima ignorada del Nevado Putka

El 27 de agosto de 2019, Felipe Proaño y Simón Bustamante alcanzaron un pico de 5380 m justo al norte del Cerro Parón (La Esfinge, 5325 m) de la Cordillera Blanca peruana. La cordada ecuatoriana consideró virgen el pico, sobre el que había indagado y donde no encontró vestigios de ascensiones anteriores. Ambos compañeros entendieron que habían escalado hasta la cima occidental del nombrado Nevado Putaca en la cartografía oficial. Como en la lengua quechua el sufijo -raju significa `nevado´, comunicarían luego que habían escalado el «Putacaraju Oeste» sin pensar en las connotaciones de tal nombre.

En el ámbito andinista, no obstante, sorprende cualquier hallazgo reciente de cimas vírgenes superiores a 5000 m en las cordilleras del norte del Perú. Surgen dudas debido al triple par de problemas que dificulta la tarea de averiguar si tales elevaciones fueron alguna vez holladas. Así, al analizar lo publicado acerca de las ascensiones en el cordal montañoso donde se alza el pico, podría quedar confuso, por ejemplo, si el grupo de Munich de 1955 intentó escalar el mismo espolón que el par ecuatoriano y si los polacos Witold Jurkowski y Roman Gutkowski llegaron en 1973 a la misma cima.


Proaño encabeza el cuarto largo, en los agradables tramos semiverticales del espolón SE del Putka Chico. Foto, Simón Bustamante. Pulse en la imagen para aumentarla.


La escalada de Proaño y Bustamante

Felipe Proaño Iturralde (31 años) y Simón Bustamante Andrade (19 años) estaban sorprendidos la mañana del 25 de agosto de 2019 en la cima del Cerro Parón, habían escalado la vía de 1985 de la cara oriental en tan sólo cuatro horas y dieciseis minutos. Proaño, escalador profesional, autor de la guía Rutas de Escalada en Ecuador, relataría luego que miraron hacia el norte atraídos por la cima nevada más próxima:
Oculto a mano izquierda, ignorado frente a la presencia de formaciones de mayor magnitud y dimensiones, veíamos el pico al suroeste del Nevado Putaca […] Aún disponíamos de dos días y medio para escalar.
Sólo tenían emprotradores y friends, no llevaban material de percusión, nada semejante a clavos o buriles, porque no estaba en sus planes abrir rutas en la Quebrada de Parón. Sin embargo, cuando regresaron al campo base divisaron una posible vía de escalada, poco compleja, con posibilidades interesantes, por el espolón E hasta la cima nevada. Sin poder resistir la tentación se dirigieron al espolón esa misma tarde:
Asumiendo los riesgos de la incertidumbre, a mediodía avanzamos hacia su terreno vertical. Escalamos seis largos de cuerda, de entre 60 y 40 metros, hasta un collado en una arista afilada bajo el muro rocoso final. Una tormenta de nieve nos obligó a descender. Llegamos al campo base con las últimas luces. A la mañana siguiente volvimos a subir por la morrena. Sobre las 7:00 horas empezamos a escalar los seis largos conocidos y escalaríamos otros cinco de baja dificultad técnica por buen granito, a través de un sistema de diedros y tres largos de roca suelta cerca de la cima. Después de once largos en total, en el segundo día de escalada lográbamos una muy inesperada cima.

Recuerdo que el último largo terminaba en una “jenga” de rocas sueltas, parecía que al quitar una de ellas todo se vendría abajo. Los últimos 15 o 20 metros fueron de escalada de cuarta o quinta clase en un “mini” largo de acceso a la cumbre, lo más directo posible hacia ella. Fuimos hasta la cumbre porque es siempre nuestro objetivo final, más importante que el trayecto cuando abrimos una ruta.

Proaño en el quinto largo, por la corta pero expuesta travesía hacia el paso clave de la ruta. Foto, Simón Bustamante. Pulse en la imagen para aumentarla.

Creo que la cumbre como objetivo principal es tan importante como regresar a casa. Si en los Andes apuntamos sólo a una arista, o a una antecima, entonces ¿para qué estamos ahí?

Descendimos con diez rápeles, sin incluir el destrepe de la travesía horizontal del quinto largo. Los dos primeros rápeles fueron confusos, pero nos pusieron en la línea correcta. En todos ellos dejamos fisureros o cintas cosidas. Antes de las tres de la tarde estábamos de nuevo en la base de la ruta, donde hay una cueva perfecta para salvaguardarse de una tormenta o pernoctar antes del ascenso. Aunque nuestra ruta, “Justo en las Ganas” 6a+ (5.10-), no sea la más difícil ni larga en mi trayectoria como escalador es de las que más orgulloso estoy. Creo que esta nueva vía, quizá la más fácil de la zona, podría servir de calentamiento antes de escalar en el Cerro Parón.

En Huaraz nos dijeron que tal vez, pero no es seguro, esa cima fuera visitada hace unas décadas desde la Quebrada Santa Cruz por alpinistas italianos. Comunicamos después que habíamos escalado el Putacaraju Oeste, por la orientación aproximada del pico respecto al Nevado Putaca. Fue muy interesante darse cuenta nuevamente de las grandes oportunidades que presenta la Cordillera Blanca y el mismo Valle de Parón.
Los dos andinistas del Ecuador mandaron una breve nota de sus actividades al anuario alpino norteamericano sin conococer todavía el nombre local del pico ni si alguien lo escaló antes.

Véase además una síntesis posterior del contenido publicado (en lengua inglesa) en The American Alpine Journal

Continúa en Parte II Confusión de cimas y nombres en la Quebrada de Parón

Comunicaciones personales y agradecimientos
Agradecemos la colaboración de Felipe Proaño y Hermann Huber


Simón Bustamante en la cima del Nevado Putka Chico. Foto, Felipe Proaño. Pulse en la imagen para aumentarla.

lunes, 19 de agosto de 2019

Andes. Perú. Cordilleras Centrales. Cordillera Huarochirí o Pariaqaqa. Nevado Suiricocha y Nahuin. Parte II

Cimas del macizo del Suiricocha desde la vertiente oriental. 1 Nahuín Noroeste, 3 Nevado Nahuín (oculta la cima 2), 4 Suiricocha Noroeste, 5 Suiricocha Central y 6 Suiricocha Sur son nombres extraoficiales. A la derecha el «Juanita», denominado Nevado Norma en la carta oficial. Foto Consuelo Amorós, 7 de julio de 2019. Pulse en la imagen para aumentarla.



Coincidencia de cimas del Nahuin con las del Suiricocha
Sevi Bohórquez

Viene de Parte I

Modificado el 11 de septiembre de 2019


Cuando analicé la documentación seleccionada10 inferí que la cima enumerada recientemente Suiricocha I podría ser la misma denominada Nahuin Noroeste, por la Expedición Andina de la Sección Aibling del Club Alpino Alemán (DAV) en 1966. Para corroborar la certeza de mi deducción pedí a Herman Huber (antiguo director de Salewa) que hablara con las viudas de sus amigos Helmut Schmidt y Alfred Koch, componentes de esta expedición bávara a la cordillera de Huarochirí.

Gracias a Johanna Koch y a Lisbeth Schmidt obtuve los documentos manuscritos y mecanografiados que aclararon mis dudas. Johanna me confirmó, en una preciosa carta, que su marido (Alfred), Peter Gessner y Michl Steinbeis alcanzaron, desde la vertiente oeste, aquella cima Noroeste del Nahuin o Ñahuin (5580 m)11 el 15 de junio de 1966. Ella y dicho trío ascendieron hasta la cumbre del Nevado Nahuin (5650 m), ese mismo día. Esta cima principal, cuyo nombre dijeron a Koch que significaba en quechua `ojo de agua´, coincide con la más alta de las seis que abarca el Nevado Suiricocha en la hoja cartográfica oficial. Quizá fuera la segunda ascensión femenina a esta cumbre. La primera se atribuye a Myrtle L. Emslie, porque la cumbre del Nevado Tatajaico (18.058 pies, ca. 5505 m) que alcanzó con la expedición escocesa de 1958 parece coincidir con la principal del Nahuin.12


Porción de la hoja Matucana 24-k del ING del Perú, con los nombres y alturas de las expediciones alemanas de 1965 y 1966 en color rojo. Pulse en la imagen para aumentarla.



Aquel ascenso germano de 1966 al «Nevado Nahuin Noroeste» era el segundo. Olaff Hartmann había alcanzado esta cima meses antes, el 25 de septiembre de 1965, lo comunicó personalmente a Evelio Echevarría; aunque sin especificar por donde ascendió.13


El Nevado Tatajaico alcanzado por la expedición escocesa de 1958 tal vez coincida con el Nevado Nahuin (A) de la expedición alemana de 1966, pero es distinto del Tatajaico (B) señalado en el croquis cartográfico publicado por la expedición de la Sección Académica de Múnich del Club Alpino Alemán en 1969.


Con mis dudas despejadas fui a la vertiente oriental de estas montañas andinas peruanas en julio de 2019. Desde la cumbre señalada Tatajaico (5070 m) en la cartografía de la expedición germana de 1967, aunque 5204 m en mi GPS, observé la representación de las cimas en la carta oficial y comprobé que la del Suiricocha I y la del Nahuin Noroeste, en efecto, coincidían.14 No obstante, ninguna de estas cimas coincide con las del Nevado Tatajaico de la hoja Matucana del IGN peruano.


Ascensiones a las cimas del Nevado Suiricocha

A continuación enumero las cimas del Nevado Suiricocha, seguidas de nombres extraoficiales y alturas de distintos autores. Las alturas de Alberto Hung fueron publicadas en su revista Montañas Peruanas, nº 40, donde además registró líneas y ascensiones recientes.


Cimas del macizo del Suiricocha desde la vertiente oriental, con nueva laguna bajo el frente glaciar vista desde el Nevado Paccha. 1 Nahuín Noroeste, 2 Nahuin Oeste, 3 Nevado Nahuín, 4 Suiricocha Noroeste, 5 Suiricocha Central y 6 Suiricocha Sur son nombres extraoficiales. Foto Koky Castañeda, 23 de marzo de 2015. Pulse en la imagen para aumentarla.



Cima 1. Nahuin Noroeste (5580 m Koch, Suiricocha I 5500 Hung)

Esta cima coincide con la de 5513 m alcanzada por el investigador y alpinista alemán Olaff Hartmann el 25 de septiembre de 1965. La segunda ascensión registrada, el 15 de junio de 1966, corresponde a los alemanes Peter Gessner, Alfred Koch y Michl Steinbeis que calcularon 5580 m en la cima. El mismo día, el trío bajó a su campamento alto y ascendió luego con Johanna Koch a la cumbre del Nevado Nahuin o Ñahuin.

El peruano Koky Castañeda y el brasileño Carlos Soares intentaron alcanzar la misma cima Noroeste en el año 2012. Meses después lo intentarían los peruanos Marco Jurado y Misael Mendoza. El 12 de mayo de 2019, el peruano Beto Pinto y su cliente belga Guy Fonck alcanzaron esta cima nombrada «Nahuin Noroeste» o «Suiricocha I».

Cima 2. Nahuin Oeste15 (Suiricocha II 5567 m Hung)

Beto Pinto y su cliente francesa Sophie Denis alcanzaron esta cima secundaria, situada al oeste de la cumbre del Nahuin, probablemente a finales de mayo de 2010.16 Poco después, ese mismo año, la alcanzarían los peruanos Magno Camones, Ángel Morales, Raúl Laberiano, William Alvarado y Alfredo Zuñiga.

Cima 3. Nevado Nahuin (Tatajaico 5504 m Wallace, Nahuin 5650 m Koch, Jaico 5550 m von Hillebrandt, Suiricocha III 5624 m Hung)

Se supone que el Nevado Tatajaico (5504 m), ascendido el 22 de julio de 1958 por William Wallace, Hugh Simpson y Miss Myrtle Emslie, coincide con la del Jaico (del croquis alemán de 1969), ésta coincide a su vez con la cumbre del Nevado Nahuin o cima principal del Nevado Suiricocha de la Carta Nacional peruana.

Acerca de esta cumbre con tres nombres, procede anotar que el anuario alpino norteamericano y el escocés registraron el mismo ascenso de 1958 por caras distintas. The American Alpine Journal (1959) publicó que el trío ascendió al Tatajaico por la cara sur y descendió por la arista oeste. The Scottish Mountaineering Club Journal (1959) aludió al ascenso por la cara este y al descenso por la arista sur. Aun así, podemos asegurar que la cumbre del Nevado Suiricocha del IGN es la del Nahuin (5650 m) alcanzada el 15 de junio de 1966 por Peter Gessner, Michl Steinbeis, Alfred y Johanna Koch.



El 6 de julio del año siguiente, Günther Bram y Axel von Hillebrandt alcanzaron la misma cumbre «por una nueva ruta en la cara oeste», comunicaron que era la cuarta ascensión, pero en vez de Nahuin usaron el nombre «Jaico» (5550 m) en sus informes.

Los peruanos Magno Camones, Ángel Morales, Koky Castañeda, Alberto Hung, Raúl Laberiano, Alfredo Zúñiga, William Alvarado, Roger Lliuya y Lucio Rojas alcanzaron la cumbre en 2010 por la arista oeste.

Cima 4. Suiricocha Noroeste (Suiricocha IV 5515 m Hung)

Esta cima elevada al suroeste de la cumbre del Nahuin fue alcanzada por Alberto Hung, Roger Lliuya, Lucio Rojas y Koky Castañeda en el año 2010.

Cima 5. Suiricocha Central (Suiricocha V 5468 m Hung)

Alberto Hung y Lucio Rojas alcanzaron esta cima en el año 2010.

Cima 6. Suiricocha Sur (5410 m Jahl, Suiricocha VI 5533 m Hung)

Esta cima coincide con el «punkt 5410 m» ascendido por Christian Jahl y Ekkehart Rübel el 21 de junio de 1967. En el año 2010 lo escalaron Beto Pinto y Sophie Denis, también Koky Castañeda y Roger Lliuya, además de Alberto Hung y Lucio Rojas «tras descender de la Cima V».

Impresiones de 1982 (izquierda, archivo de American Alpine Journal) y de 2019 de la misma hoja Matucana del IGN del Perú. Imagen añadida el 11 de septiembre de 2019.



Notas
10 Excepto un mapa de hacienda, impublicado, localizado entre 1939 y 1940, por William F. Jenks en el archivo de la antigua empresa minera Cerro de Pasco Copper Corporation.
11 AAJ 1967. No debe confundirse con el Cerro Ñahuin situado al norte de la laguna Arca, al sur de la mina de la Compañía San Martín, al sureste de Tunacocha o al oeste de las lagunas Quimicocha según la hoja 24-k Matucana del IGN del Perú.
12 AAJ 1959.
13 AAJ 1967.
14 Este Tatajaico es distinto del ascendido por la expedicón escocesa de 1958. Como ninguna expedición había registrado ascensiones a un nevado llamado Suiricocha, el trío alemán creyó que las cimas del Nahuin eran vírgenes.
15 Gessner, Steinbeis y Koch no continuaron hasta esta cima que consideraron punto elevado menor del Nahuin.
16 Véase AAJ 2011 y Montañas Peruanas nº 40. Procede corregir, aquí, el pie de la foto de Sophie Denis publicada en la página 168 de AAJ 2011: «The new routes on Vicunita, Manon Dos, and Suiricocha». El Manon Dos no está en la foto, las cimas visibles a la derecha del Vicuñita son las del Nevado Nahuin. La línea de ruta del centro de la foto va, pues, a la cima del Nahuin Oeste y la línea de la derecha a la cima sur del Suiricocha.

Comunicaciones personales (c.p.) y agradecimientos
Agradecemos la colaboración de Johanna Koch, Lisbeth Schmidt y Hermann Huber, de Antonio (Toño) Rodríguez, de Consuelo Amorós, de Evelio Echevarría, de José Ángel Navarro (Janc), de Jorge Yamamoto, de Hugo Sifuentes, de Alberto Hung, de Koky Castañeda, de Josep Paytubi, Carles Capellas y el equipo humano del Servey General d'Informació de Muntanya de Sabadell, de Dougald MacDonald de American Alpine Journal.

miércoles, 14 de agosto de 2019

Andes. Perú. Cordilleras Centrales. Cordillera Huarochirí o Pariaqaqa. Nevado Suiricocha y Nahuin. Parte I

El Nevado Pariaqaqa sobre la laguna Tembladera. La Cordillera de Huarochirí o de Pariaqaqa es nombrada frecuentemente Cordillera Central, aunque sea en realidad una de las cinco que componen las cordilleras centrales del Perú. Foto Consuelo Amorós, 12 de julio de 2019. Pulse en la imagen para aumentarla.



Enigmas de la Cordillera de Huarochirí o de Pariaqaqa
Sevi Bohórquez

Hace meses decidí aceptar el reto de indagar sobre la enmarañada historia andinista de la Cordillera Huarochirí,1 propuesto por Evelio Echevarría: «identificar los picachos mismos, para resolver la confusión existente de nombres, alturas e historial de ascensiones.»2

Era lógico imaginar que aclarar semejantes confusiones no sólo requería un ímprobo análisis de los contenidos, difundidos y divulgados, sino localizar documentación no publicada.

Falto de tiempo centré mi indagación en las ascensiones a las cimas del macizo glaciar que se extiende, hacia el norte, desde la laguna nombrada Suiricocha en la hoja Matucana3 del Instituto Geográfico Nacional (IGN) del Perú.

Obtuve pronto un ejemplo sencillo de distintos topónimos y cotas atribuidos a un mismo relieve, el Nevado Norma de dicha hoja tiene 5508 m y coincide con el «Juanita»4 de 5400 m del croquis Cordillera Central, «Yarumario - Gruppe»,5 publicado por la expedición de la Sección Académica de Múnich del Club Alpino Alemán (DAV) en 1969.

También observé que, por semejante disparidad de toponimia y cotas, las cimas denominadas genéricamente «Nevado Suiricocha»6 se llegaban a confundir con otras de macizos cercanos o recibían nombres inadmisibles (NPUGI)7 para las autoridades geográficas.

Si alguien visitara la Cordillera de Huarochirí o de Pariaqaqa con documentación pertinente podría comprobar que, aunque el IGN peruano se ajuste a sus criterios para atribuir un topónimo y la categoría «Nevado» a un relieve terrestre cubierto de masa glaciar compuesto por una o varias elevaciones, los ámbitos serrano y andinista pueden referir a cada cima con un nombre ausente o bien distinto en la cartografía oficial.8

El Nevado Suiricocha en las hojas 24-k y 24-l, levantadas en 1971 por el Instituto Geográfico Militar del Perú. Pulse en la imagen para aumentarla.


Quien viaje desde Río Blanco al macizo montañoso que aquí nos ocupa, y alcance por ejemplo la cima del Nevado Paccha, quizá vea las nuevas lagunas formadas por el retroceso del frente glaciar arriba y al norte de Suiricocha. Como otras lagunas recientes, no figuran en «las hojas de Matucana (24-k) y Huarochirí (25-k), a escala 1:100,000 de la Carta Nacional, levantadas por el Instituto Geográfico Militar en 1971 por el método estereofotogramétrico a base de fotografías aéreas tomadas en 1962.»9 Tal vez la tardía publicación de ambas hojas fuera causa de que la mayoría de sus cimas representadas, «sin comprobación de campo», registraran distinto nombre tanto en la cartografía extraoficial como en las crónicas andinistas pioneras y, por consiguiente, que algunas expediciones creyeran ser las primeras en alcanzar cimas anteriormente alcanzadas.

Continúa en Parte II

Notas
1 Llamada por lo común Cordillera Central en el ámbito andinista limeño.
2 ECHEVARRIA, Evelio. Cordillera Huarochirí. Alpine Journal 2001 pp. 83-88 y Pyrenaica nº 202, 2001, pp. 268-271.
3 Hoja 24-k Matucana, E 1:100.000 del IGN del Perú.
4 El topónimo Juanita fue utilizado antes, en 1965, por la expedición alemana dirigida por Alfred Koch.
5 El croquis cartográfico Yarumario – Gruppe abarca gran parte de la Cordillera de Huarochirí.
6 La cartografía peruana sitúa el Nevado Suiricocha (sin cota especificada) en la latitud 11° 56' 20" S y la longitud 76° 3' 7" W. Las curvas de nivel de este macizo glaciar indican seis elevaciones prominentes de sur a norte. Su cumbre o cima principal se percibe al noreste de la laguna Suiri que le da el nombre oficial. Aparte de que «cocha» signifique `laguna´, en la voz quechua, es aventurado afirmar que el nombre propio «Suiri» provenga del castellano «suero». Consideremos que en la hoja 24-k encontramos el topónimo «shiuro», o que en Huailas y Huaraz «suiri» podría ser corrupción de «shuyru» que es la fruta del cactus «wankay».
7 NPUGI = name proposed; unacceptable to a geographical institution.
8 Como avisa Evelio Echevarría, en sus escritos sobre los Andes y sus nombres, «a menudo existen dos o tres nombres locales para un mismo relieve.» Cabe añadir que a veces un mismo nombre se atribuye a varios lugares de una misma zona.
9 Boletín del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico del Perú, nº 36, 1983.

Comunicaciones personales (c.p.) y agradecimientos
Agradecemos la colaboración de Johanna Koch, Lisbeth Schmidt y Hermann Huber, de Antonio (Toño) Rodríguez, de Consuelo Amorós, de Evelio Echevarría, de José Ángel Navarro (Janc), de Jorge Yamamoto, de Hugo Sifuentes, de Alberto Hung, de Koky Castañeda, de Josep Paytubi, Carles Capellas y el equipo humano del Servey General d'Informació de Muntanya de Sabadell.