lunes, 21 de agosto de 2017

Andes. Perú. Cordillera Blanca. Equipo Femenino de Alpinismo de la FEDME, actividad de 2017

Recorrido de Simón, Crave y Baró en la cara sur del Pucarashta Central sobre la quebrada Santa Cruz. Cordillera Blanca. Foto Simón, Crave, Baró


Equipo Femenino de Alpinismo de la FEDME en la Cordillera Blanca de los Andes del Perú

La expedición del Equipo Femenino de Alpinismo (EFA) de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) a la Cordillera Blanca peruana duró del 5 junio al 12 de julio de 2017, publicó canalfedme al cabo de cinco días. Ruth Craven, Vicky Vega, Diana Calabuig, Esther Simón y Fátima Gil componían este equipo dirigido por Marc Subirana, acompañado por el guía Oriol Baró y el médico Augusto Covaro.

El grupo, que salió de Barcelona hacia Madrid, viajó en avión hasta Lima (capital del Perú) y luego 400 km al norte en autobús hasta Huaraz (3090 m), ciudad que sería el punto de partida hacia las montañas desde el 6 de junio. La expedición caminó para aclimatarse hasta las lagunas Willkacocha (Willcacocha 3800 m), Churup (4500 m) y Churupita (4600 m) y ascendió al Nevado Mateo, de unos 5150 m.

Para completar la aclimatación, el grupo viajó de Huaraz a Cashapampa (ca. 2900 m), subió por la quebrada Santa Cruz hasta Punta Unión (4750 m), pernoctó en este alto paso, bajó por el mismo camino al valle y subió desde la pampa de Quisuar hasta los 4350 m del campo base del Alpamayo. El grupo porteó después material hasta el campo morrena (ca. 5100 m), descansó un día y por seguridad programó la escalada de la «vía Ferrari» (400 m 70°) de la cara suroeste del Alpamayo (5947 m) en tres días consecutivos (15, 16 y 17 de junio) por tres cordadas distintas. Las tres cordadas bajaron con rápeles, a veces desde abalakovs, por la misma vía. La cordada que escaló el Alpamayo el día 15 alcanzó, al día siguiente, la arista cimera del Quitaraju (6036 m) y decidió descender debido a las malas condiciones de la nieve. Canalfedme relató así lo que aconteció después:
«La parte del grupo con más fuerza física se centró en la apertura de una vía en la cara sur del Pucarashta (5.450 m) 600 m MD+ sobre un terreno mixto exigente, que demandó concentración, acierto y fuerza durante todo el día 18 junio. Después del desgaste de todos estos días el grupo deshizo la aproximación hacia Cashapampa y con furgoneta llegaron de nuevo a la capital Huaraz. Allí el grupo realizó durante unas jornadas un merecido descanso activo, escalando en roca cerca de Huaraz, tanto en zonas de escalada deportiva como de varios largos de cuerda. El grupo se mantuvo activo, saludable y motivado en todo momento y pudo regenerar el desgaste de la altura.»

El itinerario de Ester Simón, Ruth Crave y Oriol Baró en la cara sur del Pucarashta (cima central, ca. 5450 m) —nevado situado al NE del Alpamayo y al SO del Pucahirca Oeste— parece coincidir en algún tramo, en mitad de la pared, con la vía que abrieron Phil Moorey, Mick Davie y Steve Di Ponio con un vivac el 16 de junio de 1991.*

En las quebradas Parón e Ishinca

El 22 junio el equipo de la FEDME se dividió en dos grupos. Una cordada de tres fue a la quebrada Parón, escaló la cara SO de la Pirámide Garcilaso combinando dos vías centrales: empezó por la izquierda, terminó por el centro y así evitó los peligros potenciales de un serac. El trío descendió por el mismo recorrido, con 14 rápeles, usando abalakovs y estacas de nieve. El otro grupo fue a la quebrada Ishinca, ascendió al Nevado Ishinca (5530 m) y también escaló la cara oeste del Tocllaraju (6032 m) por la vía italiana (700 m D+) de 1980.

Añade canalfedme que el «28 junio el grupo partió hacia el Chopicalqui (6.354 m) por la arista SO, pero las condiciones del tiempo y la prudencia aconsejaron no llegar a la cumbre. Después de escalar unos días en roca granítica de primera calidad en [Hatun] Machai y recuperarse de los esfuerzos, el grupo decidió ir a La Esfinge (5.325 m), escalada magnífica sobre roca granítica de gran calidad situada en la Laguna Parón, allí y en 2 grupos distintos [el 6 de julio] se escaló la vía del 85 (750 m 6b/A1) que cerró las actividades más destacadas de la Expedición Femenina. Antes de regresar a España el grupo se relajó de nuevo activamente, escalando en roca en [Hatun] Machai y celebró el día 11 julio en Huaraz una cena de clausura de la Expedición.»

Notas * El trazo de esta vía publicado en 1995 en la guía de David M. Sharman es poco preciso, resulta difícil determinar con exactitud los pasajes comunes del recorrido de 2017. El autor escocés nombró la cima Pucarashta Central, para distinguirla de sus dos cimas adyacentes (Oeste y Este), y le otorgó 5650 m. Cuatro días después Moorey cayó cuando rapelaba (AAJ 1992) en la cara sur del Pucarashta Este (ca. 5500 m) y murió al otro día mientras lo evacuaban.

Comunicaciones personales (c.p.) y agradecimientos:
Oriol Baró

Fuentes consultadas
www.fedme.es
American Alpine Journal, en particular 1992, p. 152.
SHARMAN, David M. Climbs of the Cordillera Blanca of Peru. Scotland: Whizzo Climbs, 1995.

lunes, 26 de junio de 2017

07.Andes. Perú. Cuzco. Cordillera Urubamba. Macizo del Huacrahuilki

Lionel Terray (imagen izquierda) fotografió a sus compañeros Kees Egeler y Tom de Booy (imagen derecha) en la cumbre del Nevado Huantsán (6395 m), el 7 de julio de 1952. Cuatro años después viajarían a las cordilleras del sur del Perú. Foto Archivo Andes Info.


Exploraciones y ascensiones en el Huacrahuilki o Verónica
Viene de Parte 6

El 5 de mayo de 1952 Cornelius (Kees) Geoffrey Egeler y Tom de Booy ascendieron en la Cordillera Blanca al nevado que bautizaron Queshque (5463 m)22 mientras esperaban a su compañero, Lionel Terray, con quien escalarían el nevado Pongos Sur I (5711 m), el 10 de junio, y el Huantsán (6395 m) el 7 de julio. Los dos geólogos y el guía quedaron fascinados por el Perú, decidieron regresar al «país de los incas» cuatro años después y alcanzaron tres cumbres. El ascenso más notorio del trío, con Eliseo Vargas y Raymond Jenny, esa memorable temporada fue el del «Nevado Verónica», al que Terray dedica escasas letras en su libro, Los conquistadores de lo inútil.23 Su breve relato apenas se complementa con la escueta nota previa publicada en el AAJ de 1957:
Verónica, Soray, Salcantay. En mayo y junio de 1956, el guía francés Lionel Terray, los geólogos holandeses C. Egeler y Tom de Booy, y el suizo Raymond Jenny, consiguieron tres asombrosas ascensiones al oeste de Cusco. Desde el campamento a 15.400 pies [ca 4695 m] en las vertientes septentrionales de Verónica, 18.832 pies [ca 5740 m], reconocieron [la zona] durante varios días antes de encontrar un couloir de nieve que les dio acceso a la arista noreste. Utilizando cuerdas fijas, el 13 de mayo escalaron unos 1.000 pies [ca 300 m] para acampar en una pequeña plataforma de nieve justo debajo de la arista cimera. El porteador peruano, Eliseo Vargas, que los acompañó durante toda la escalada, llevó alrededor de noventa libras [40 kg] en este difícil ascenso. El día siguiente lo pasaron reconociendo y fijando cuerdas. El 15 de mayo todos partieron a las 9:30 horas hacia la cumbre. Hubo grandes dificultades técnicas, incluyendo un rappel de 200 pies [60 m] durante el ascenso.24

Egeler fue algo más explícito en la revista holandesa De Berggids, de su artículo merece la pena extraer que partieron el 7 de mayo de 1956 desde un campo base en Piri, en el valle que conduce al flanco norte de la montaña. Al día siguiente equiparon un campamento a 4080 m. El mal tiempo de los primeros días les impedía explorar la posible ruta. En poco tiempo, por un corredor empinado lleno de nieve a la izquierda del gran glaciar que entonces terminaba en aquel valle, pudieron ganar unos cientos de metros seguido de rocas, que en circunstancias normales presentarían alguna dificultad, pero cubiertas de nieve nueva requerían escalar con precaución. A continuación, una pendiente de nieve empinada los llevó a una cresta de nieve y rocalla. Durante «dos días de nieve y granizo» transportaron «suministros y equipo a lo largo del couloir» para dejarlos «temporalmente al pie de los acantilados.» El día 12 mejoró algo el tiempo. Eliseo Vargas y Marcelino Morales portearon la carga entre las rocas cubiertas de nieve hasta cerca de 4900 m, justo debajo de dicha pendiente de nieve. No fue fácil. Tuvieron que fijar cuerdas en pasajes muy empinados para que los porteadores pudieran subir sus pesadas cargas. A última hora de la tarde descendieron al campo base. Al otro día subieron de nuevo, «en un esfuerzo serio para instalar un campo de ataque en algún lugar en lo alto de la cresta, o tal vez incluso la parte superior del glaciar.» De los porteadores sólo Eliseo estaba cualificado para este ascenso final por la cresta, con flancos empinados y cornisas débiles. A las tres de la tarde era evidente que no sería posible terminar de cruzar la cresta y alcanzar el glaciar antes del oscurecer. Terray decidió abandonar la arista y con un rápel de 60 m alcanzó un pequeño glaciar colgante donde acamparon, a unos 5000 m, a las cinco de la tarde...

A las seis de la mañana del 15 de mayo había nubes tenues en los valles, pero el cielo era claro. Terray y Jenny fueron en cabeza, seguidos de Egeler, Eliseo y De Booy. El ascenso no era difícil, pero la pendiente se empinaba cada vez más. Con un desplazamiento por el glaciar alcanzaron la arista ONO, que siguieron tanto como fue posible por su excelente nieve. A las 10:30 llegaron a un terreno horizontal ideal para descansar y comer, de buen humor, convencidos de que la victoria estaba cerca. No era así. Una brecha con una pendiente empinada de nieve profunda entorpeció el avance. «Aquí demostró Terray su dominio», atravesó casi horizontalmente la pendiente de la brecha apisonando con su piolet la parte superior del talud, pero en la maniobra perdieron más de una hora. Ascendieron luego por hielo empinado, que requería bastante técnica, y «a veces dolorosamente, por nieve blanda profunda.» La niebla dificultaba ver el camino hacia la cima. Cerca de las tres de la tarde «acelera la niebla». Una pared final de hielo, unos metros laboriosos y alcanzaron «la parte final del Verónica»:
«Nuestros altímetros dan, respectivamente, 5750 y 5740 metros, mucho menos de los 6000 metros que a menudo se atribuyen a esta montaña. Lo único importante es que hemos llegado a nuestro primer objetivo [...], el objeto más codiciado de toda la Cordillera sur del Perú.» 25


La Scottish Andean Expedition de 1964. Desde la izquierda: Robin Brooks, Jock Anderson, Robin Chalmers (sentado), Norman Tennet (de pie), Betty Stark, Donald Bennet (sentado), Malcolm Slesser (de pie), Evelyn McNicol y Ken Bryan. Fuente SLESSER, Malcolm. The Andes are Prickly. 1966.


Malcom Slesser, jefe de la Scottish Andean Expedition de 1964, creyó por las indicaciones de una lugareña26 que Padre Eterno y Verónica eran nombres de nevados distintos. El alpinista escocés, en el capítulo «A confusion of mountain» de su libro The Andes are Prickly (1966), asoció el nombre Padre Eterno al nevado, le calculó mayor altura (20.150 pies [6142 m]), situó el Verónica (17.550 pies [5350 m]) al suroeste en un croquis de la página 115 y en la 122 escribió:27
«Las posibilidades que tenemos delante (i) abordar otro pico, digamos Verónica, (ii) intentar este pico desde otro valle adyacente, o (iii) ir a la carretera militar y probar el Padre Eterno desde allí».
Esta distinción entre montañas se repite en la página 129:
Aquella noche Betty y yo fuimos a ver al capitán [Solar] y nos recibió un joven oficial... Nos ofreció café y nos mostró un plano de la zona en la que por primera vez descubrimos que inmediatamente al sur estaba el Huacratanca, escalado ya por Piero Ghiglione en 1953, mientras que al norte una vaga descripción general combinaba el Verónica, el Padre Eterno y otros como los `Nevados de Verónica´. Sin embargo, pudimos ver que la nueva carretera llegaba al Abra Málaga y el paso estaba emplazado convenientemente para el Padre Eterno... El capitán Solar era guapo, de mediana edad, bien conservado indio español, educado y listo para ayudar. Nos dijo que un gran grupo de alemanes había venido aquí el enero pasado y había escalado por primera vez la montaña, pero no sabía nada de su ruta. La situación era ahora extremadamente confusa. La montaña más alta de la zona era el Huacratanca, que era evidentemente uno de los picos más bajos que nos rodeaban. El Padre Eterno se enumeraba con 18.500 pies y aún era con mucho la montaña más alta de los alrededores, si no en el conjunto de las cordilleras al este de la Urubamba. ¿A quién y qué debemos creer?

El Padre Eterno y el intento de la expedición de Slesser en Alpine Journal, 1965.


La segunda ascensión registrada fue por Koichi Iwatami y Hajime Tanaka, con tres vivacs. Esta cordada, de la expedición japonesa de 1967, se aproximó al glaciar por la quebrada Runtumayo. Escaló la cara sursuroeste hasta arista sureste para recorrerla hasta alcanzar la cumbre, el 6 de septiembre.

Los registros analizados hasta el momento por Andes Info gracias al Servei General d'Informació de Muntanya (SGIM) de Sabadell indican que la tercera ascensión fue de la expedición polaca de 1973, aunque se le atribuye la cuarta en AAJ (1974 y 1975), por una nueva vía en la cara norte:
Un nuevo campo base fue emplazado en la Cordillera Urubamba cerca del Paso Malaga a 13775 pies [ca. 4200m]. En contra de las malas condiciones meteorológicas el grupo decide ir al espolón sur del Verónica o Huacrahuilki (19336 pies [ca 5895m]) y el 13 de septiembre Chrobak, Gutkowski, Łaukajtys and Wilczyński parten hacia la cara norte, completando la cuarta ascensión el día 14 por esta nueva ruta.28
Łaukajtys explica en la revista polaca Taternik29 que instalaron el campo base en el valle de Usmabamba. Entraron a la pared del lado izquierdo de la lengua del glaciar principal de la cara norte. El recorrido por la roca fue complicado hasta la parte superior del primer glaciar colgante que se fusiona con la arista noreste. Recorrieron este glaciar hasta ganar la quebradiza costilla rocosa que les condujo al glaciar siguiente y lo ascendieron sin llegar a la arista.

Se desviaron luego a la derecha para llegar a una rampa de nieve con seracs. Esta desviación les llevó al glaciar principal. A continuación ascendieron por campos de hielo (meseta) para cruzar a la cresta noreste. Después de superar grietas de hielo gigantes alcanzaron la cúpula cimera y luego la cumbre. Descendieron por la misma ruta.

Intentos de la Gwent Andean Expedition 1983 en el espolón NE del Huacrahuilki. Fuente Alpine Journal, 1984.


Los autores de la cuarta o supuesta quinta ascensión, el británico Richard Toon y el norteamericano Tom Hendrickson, añadieron en AAJ (1978) otra forma escrita del orónimo, «Waqaywilki», basada en la conocida significación religiosa `abra del llanto´:
El 26 de agosto [de 1977] Hendrickson y yo terminamos una ruta nueva y conseguimos la quinta ascensión del Waqaywilki (19336 feet) [ca 5895m]. Escalamos la larga costilla suroeste. La escalada duró siete días, incluido dos para el descenso. La meteorología fue buena. Hubo largos de hielo con dificultad de grado 4 escocés.30



Epílogo

Si cabe cuestionar los conocimientos de ciertos lugareños convencidos de que «Wakaywillka son todas las cimas» del macizo que nos ocupa. Si al respecto recordamos que no todos los serranos responden con suficiente facultad y conviene preguntar a muchos para obtener una muestra significativa de la coincidencia de nombres y cimas. Si el alfabeto castellano es insuficiente para transliterar parte de la riqueza sonora de las ágrafas lenguas del imperio incaico (puquina, aimara, quechua, etc.) y sustratos de otras del antiguo panorama lingüístico serrano. Si a veces, pese al esfuerzo de los topógrafos por superar tantos obstáculos con medios limitados, la oronimia de la cartografía del ING del Perú concuerda poco con la del uso común de la población serrana. Si al mirar un croquis topográfico, que simplifica demasiado el relieve de un macizo montañoso, es fácil confundir la localización de las cimas cuando no las indica todas. Si por esto dudamos del acierto al atribuir dichos nombres italianos en la hoja cartográfica de Urubamba. Si consideramos la variedad de nombres inadecuados y la disparidad de alturas que han recibido las cimas del macizo del Huacrahuilki en las publicaciones. Si ciertas ascensiones registradas no precisaron la localización exacta de las cimas. Si muchas de las primeras ascensiones de los topógrafos peruanos (precursores del andinismo) no se registraron. Entonces resulta bastante aventurado afirmar a) que la transliteración Wakaywillka es la correcta, b) que podría serlo Huajayhuillca o Waqaywillka o Waqayhuillca, c) que este nombre corresponde a la cima situada entre las denominadas Bonanta y Marconi en la hoja de Urubamba y d) que los torreones del P ca 5350 situados entre el Huajayhuillca (o Wakaywillka) y el Huacrahuilki (o Wekihuillca o Willka Weqe) siguen vírgenes. Queda abierta, pues, la indagación que revele al menos una ascensión a cualesquiera de estos torreones y, si nunca fueron hollados, procede un debate especializado sobre sus futuros nombres oficiales o si debe llevar el apellido Marconi un «nevado» que la expedición italiana nunca escaló.

NOTAS

22 De Booy escribió en el capítulo «Una montaña innominada» del libro The Untrodden Andes, edición británica de la holandesa Naar Onbestegen Andes-Toppen: Subir un pico virgen que llega hasta casi 18.000 pies está muy bien, pero uno lo tiene que llamar algo! Tenía que ser bautizado. Después de una discusión interminable, acordamos llamarlo Nevado Queshque como el valle, la quebrada Queshque. Esto estaría de acuerdo con la costumbre en otras partes de la Cordillera Blanca, donde muchas montañas toman sus nombres de los valles de abajo. En esto fuimos mucho menos originales que los miembros de la expedición franco-belga. Después de hacer una primera ascensión similar en el verano de 1951 en la porción norte de la Cordillera Blanca, bautizaron su pico recién conquistado, el Nevado Pisco, siendo este el nombre de una marca popular de ginebra peruana, de la cual habían consumido grandes cantidades el día anterior.
23 Lionel Terray publicaría en su obra, Los conquistadores de lo inútil, pp. 189-191: «Al cabo de tres meses de esfuerzos en el terreno burocrático, todo estaba listo. En abril aterricé en el aeropuerto de Cuzco, la antigua capital de los incas, donde volví a encontrarme con Egeler y De Booy, a los que acompañaba el topógrafo Hans Deckhout. Al cabo de unos días, el joven y brillante escalador ginebrino Raymond Jenny, al que habíamos invitado a venir para reforzar nuestro equipo, llegó de Bolivia, país en que llevaba seis meses enseñando esquí y alpinismo.»
24 AAJ 1957 p. 167.
25 EGELER, C. G. Andes-Expeditie 1956. De alpinistische resultaten. De Berggids, sept 1956, pp. 175-178.
26 Slesser escribió entre las páginas 118 y 119 de su libro The Andes are Prickly: «“Ah! Many years ago we had Frenchs climbers here. They were fine noble gentlemen. It will be an honour.” That was Lionel Terray and de Booys. She led us round to the back to the house where a newly harvested field was laid at our disposal to camp on. And then, pointing over an incredibly tall and slim eucaliptus that was swaying majestically in the wind, she said: “And there is Veronica.” The peak was one in the recently spotted cirque and, though fine, had none of the inmensity of our mountain, to which she now pointed and with a certain awe added: “And that is El Padre Eterno, the Eternal Father.” So that was the name of our mountain! Another piece of the jigsaw clicked into placed. Veronica was a peak climbed by Lionel Terray and the Franco-Dutch expedition of 1956. It looked the height claimed for it, about 19,000 feet. What puzzle us was that Padre Eterno, listed as 18,500 feet, was obviously much higher. Not only that, but it was manifestly the hardest mountain in the district, and was shown in the Peruvian review as having been climbed in January 1960, a most unlikely time of the year for climbing a really high peak. However Italian expedition of the previous year had shown a peak near here at 20,000 feet. This must be it. Furthermore, was it likely that a man of Lionel Terray's instintcs would come here and not attempt the finest peak in the group? Yet had he done so it was hard to believe he could dismiss the whole event in two-thirds of a sentence, which he does in his book, Conquistadors of the Useless. Ana María was emphatic that it has never been climb, and when we said that we were going to climb it, she gazed at us with awe, “You are heroes,” she announced. “It will lend you an arriero and five burros without charge.”»
27 Página 122: «The posibilities facing us where (i) tackle another peak, say Veronica, (ii) try this peak form another adyacent valley, or (iii) go to the military road and try Padre Eterno from there». Página 129: «That evening Betty and I went to see the Captain, and were entertained by a swashbuckling young officer who had Betty starry-eyed. He offered us coffee and showed us a plan of the area in which for the first time we discovered that immediately to the south was the Huacratanca, already climbed by Piero Ghilione in 1953, while to the north a vague blanket description combined Veronica, Padre Eterno y others as the `Sonows of Veronica´. However, we could see that the new road wound up to the Abra Malaga and the pass was conveniently placed for Padre Eterno… Captain Solar was an handsome, middle-aged, well-preserved Spanish Indian, polite and ready to help. He told us that a large party of Germans had come here last January and had climbed the mountain for the first time, but he knew nothing of their route. The situation was now extremely confused. The highest mountain listed in the area was Huacratanca, which was manifestly one of the lower peaks around us. Padre Eterno was listed as 18,500 feet and yet was by a long chalk the highest mountain hereabouts, if not in the whole of the ranges to the east of the Urubamba. Who and what were we to believe?»
28 AAJ 1974 p. 188, 1975 p. 173; Taternyk, nº 1, 1974, pp. 13-18.
29 Taternyk, nº 1, 1974, p. 18.
30 AAJ 1978 p. 575: Saint Helens Mountain Club 1977 Andean Expedition, informe mecanografiado.

Comunicaciones personales y agradecimientos (c.p.)
Carles Capellas, Josep Paytubi y equipo humano del Servei General d'Informació de Muntanya (SGIM) de Sabadell, Antonio (Toño) Rodríguez Verdugo, Guillermo Morales Cacha (RIP), Evelio Echevarría Caseli, José Herminio Hernández, Claudio Fernando Bravo, Tamotsu (Tom) Nakamura, Doris Walter, Almudena y Lenin Alvarado Javier, Biblioteca Nazionale CAI y Museo Nazionale della Montagna, Susan Jensen y Alpine Club Library

Fuentes consultadas

Abreviaturas

AJ Alpine Journal. Londres: The Alpine Club
AAJ American Alpine Journal. New York: The American Alpine Club.
BCAT Boletín Club Andino Tucumán. Tucumán: Club Andino de Tucumán.
PT Peruvian Times. Lima.
RA Revista Andina. Santiago de Chile: Club Alemán Andino.
RM Rivista Mensile. Torino: Club Alpino Italiano.
RPA Revista Peruana de Andinismo. Lima.
S Sangaku. Tokyo: Japanese Alpine Club.
T Taternyk. Varsovia: Polskiego Związku Alpinizmu poświęcony sprawom taternictwa, alpinizmu i speleologii. [Asociación Polaca de Alpinismo dedicada a escalada, alpinismo y espeleología].

Bibliografía

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CERRÓN PALOMINO, Rodolfo. Castellano Andino. Aspectos sociolingüísticos, pedagógicos y gramaticales. Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, 2003.
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— Bautizo de cumbres. Problemas y soluciones. Revista Andina nº 92, 1972, pp. 21-23.
— Bautizo de cumbres. La nueva guerra. En: Chile andinista. Su historia. Santiago de Chile: Autoedición. 1999, pp. 166-167.
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Le Ande. Italia: CPCAI, 1979.
GARCILASO DE LA VEGA, el Inca. Primera parte de los Comentarios reales, que tratan del origen de los Incas, reyes que fueron del Perú, de su idolatría, leyes y gobierno, en paz y en guerra; de sus vidas y conquistas y de todo lo que fue aquel Imperio y su República, antes que los Españoles pasaran a él. Escritos por el Inca Garcilaso de la Vega, natural del Cuzco y capitán de su Majestad. Lisboa: Pedro Crasbeeck impr., 1609. Reproducción en versión digital de la edición «princeps» modernizada de acuerdo con las normas usuales en la transcripción de textos literarios de la época.
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— Véase además su artículo Perú, 1964 en Alpine Journal, 1965, pp. 240-245 y su nota en American Alpine Journal, 1965, pp. 446-447.
SORIANO BERARDINI, Arturo. Jircallocag (Andinismo). Revista Peruana de Andinismo, nº 12, 1976-1977, pp. 73-85.
ŁAUKAJTYS, Tadeusz. Toruńska wyprawa w Andy Peruwiańskie. Taternik, nº 1, 1974, pp. 13-18.
TERRAY, Lionel. Los conquistadores de lo inútil, vol. II. Barcelona: Ed. RM, 1982, pp. 190-191.
American Alpine Journal 1960, p. 146, nota sobre la posible tercera ascensión al P 5110 o 5319 al OSO del Wakaywillka y también al Wakaywillka 5361 por expedición argentina.

domingo, 25 de junio de 2017

06.Andes. Perú. Cuzco. Cordillera Urubamba. Macizo del Huacrahuilki

La Scottish Andean Expedition de 1964 creyó que Padre Eterno y Verónica eran nevados distintos. Fuente SLESSER, Malcolm. The Andes are Prickly. 1966.


Viene de Parte 5

El Huacrahuilki o «Wekihuillca» o «Willka Weqe» (5750 m o 5682 m)
(5894 m en Bingham, 5750 m en Egeler and De Booy, Cerro Verónica 5750 m en Gighlione, Waqaywillka y Wakaywillca 5750 m en Fantin, Nevado Verónica 5682 m en IGN, Verónica o Wekihuillca o Padre Eterno 5750 m en Morales Arnao, Nevado Padre Eterno 6150 m en Ochoa-Schweimer)

Llamado a veces «Nevado Padre Eterno», es común llamarlo «Nevado Verónica» y rara vez por sus posibles nombres nativos «Huacrahuilki»14 o «Wekihuillca» o «Willka Weqe».

Es probable que «Huacrahuilki» venga de «waqra» (`cuerno´, `cornamenta´, `cacha´, `asta´) y de «willk'i» (`abra aguda´ o `garganta afilada´) según el Diccionario Quechua - Español - Quechua, de la Academía Mayor de la Lengua Quechua, del Gobierno Regional de Cusco, publicado en 2005. Por el orden de los sustantivos, el término podría referir más bien al `abra del cuerno´ que al `cuerno del abra´ y, si así fuera, es lógico asociar el nombre al Abra Málaga15 (antaño Abra de Panticalla),16 que es el paso (4316 m) al noreste del nevado.

Acerca del nombre Waqaywillka que Fantin antepone al Nevado Verónica oficial,17 «waqay» en dicho diccionario significa como sustantivo `canto del gallo´, como verbo podría significar `llorar´, `gemir´, `gritar´ o `aullar´. A este verbo, `llorar´, refiere el Inca Garcilaso en sus Comentarios reales con la forma escrita «huaca».18 «Willka» como adjetivo dijimos que refiere a `sagrado´ o `divino´, como sustantivo puede referir al `ídolo Huillca´, también a `biznieto o biznieta´; aunque refiera a nieto´ para la mayoría de quechuahablantes.

El orónimo Wekihuillca, uno de los tres (junto a Padre Eterno y Verónica) que registra para la misma montaña el andinista y comunicador César Morales Arnao,19 puede derivar del sustantivo quechua norteño «weqi» (`lágrima´) que unido al adjetivo «huillca» podría significar `lágrima sagrada´.20 La escritora peruana Alfonsina Barrionuevo asocia la representación mental `Lágrima Sagrada´ al significante lingüístico quechua «Willka Weqe».21

Nevado Verónica visto desde el sur (izquierda) y a la derecha la vertiente suroeste. Fuente Yucay de Mario Fantin.


Continuará en Parte 7

Notas

14 Con igual o mayor interés que Kinzl (véase nota 17) por la lengua quechua, el alpinista canadiense John F. Ricker —estudioso del andinismo y de la oronimia— escribiría en AAJ 1971 p. 410: «Dejando el autobús de Cuzco-Quillabamba en la parte superior del paso [Abra Málaga] el 25 de abril, decidimos en contra del tiempo tormentoso intentar el Huacrahuilki (también conocido como Padre Eterno y con mucho menos justificación Verónica).»
15 En el Diccionario de la lengua española, «abra» significa `abertura ancha y despejada entre dos montañas´.
16 Aún se conocía este alto paso andino con el nombre Abra de Panticalla cuando La Convención fue declarada provincia en 1857 por el gobierno del entonces Presidente de la Repúbilca del Perú, el mariscal Ramón Castilla y Marquesado, durante la Convención de Huancayo. Por esta razón en algunos documentos antiguos el macizo que nos ocupa recibe el nombre Cordillera de Panticalla.
17 El artículo del alpinista y profesor Hans Kinzl —interesado por la toponimia que incluiría en las Alpenvereinskarte de las cordilleras Blanca y Huayhuash—, traducido por Alfred Buchner, publicado por la Revista Peruana de Andinismo nº 10, 1971-1973, cuenta que los «antiguos nombres indios de poblaciones se han conservado asombrosamente después del predominio de 400 años del idioma español, en toda la extensión del Imperio Incaico desde el Sur de Colombia a Chile. Comparado con esa extensión, los españoles dieron después a la conquista del Perú, una gran variedad de nombres españoles a las ciudades fundadas por ellos. Procedieron en la forma usual. En primer lugar escogieron denominaciones religiosas».
18 «Esta misma dicción huaca, pronunciada la última sílaba en lo más interior de la garganta, se hace verbo: quiere decir llorar. Por lo cual dos historiadores españoles, que no supieron esta diferencia, dijeron: los indios entran llorando y guayando en sus templos a sus sacrificios, que huaca, eso quiere decir. Habiendo tanta diferencia de este significado llorar a los otros, y siendo el uno verbo y el otro nombre, verdad es que la diferente significación consiste solamente en la diferente pronunciación, sin mudar letra ni acento, que la última sílaba de la una dicción se pronuncia en lo alto del paladar y la de la otra en lo interior de la garganta.» Sobre «las muchas y diversas significaciones [del] nombre huaca,» léase en el libro segundo de la primera parte de los Comentarios reales de los incas, escrita por el Inca Garcilaso de La Vega, el Capítulo IV: De muchos dioses que los historiadores españoles impropiamente aplican a los indios y el Capítulo V: De otras muchas cosas que el nombre Huaca significa.
19 MORALES ARNAO, César. Las cordilleras del Perú. Lima: Banco Central de Reserva del Perú y Consejo Editorial USMP, 2001, p. 90.
20 Una colaboración de Alfredo Zuñiga publicada el 22 de abril de 2010 en andeshandbook se basa en una leyenda al afirmar que el «Verónica fue originalmente llamado Waynawillca (Joven Sagrada)», que después «pasó a denominarse Wakaywillque, que en quechua significa “Lágrima Sagrada”, en recuerdo de la tristeza por la pérdida del imperio y el exilio de la dinastía Inca. Más tarde, los españoles relacionaron el nombre quechua con la “Llorona Verónica”».
21 BARRIONUEVO, Alfonsina. Hablando con los Apus. Poder en los Andes. Lima: Edición del autor, 2011.

Comunicaciones personales y agradecimientos (c.p.) Carles Capellas, Josep Paytubi y equipo humano del Servei General d'Informació de Muntanya (SGIM) de Sabadell, Antonio (Toño) Rodríguez Verdugo, Evelio Echevarría Caseli, José Herminio Hernández, Claudio Fernando Bravo, Tamotsu (Tom) Nakamura, Doris Walter, Almudena y Lenin Alvarado Javier, Biblioteca Nazionale CAI y Museo Nazionale della Montagna, Susan Jensen y Alpine Club Library

sábado, 24 de junio de 2017

05.Andes. Perú. Cuzco. Cordillera Urubamba. Macizo del Huacrahuilki

Los torreones mencionados por Fantin, nombrados luego «Nevado Marconi» (ca 5350 m) en la hoja oficial peruana, a la izquierda del Nevado Huacrahuilki o Wekihuillca o Willka Weqe o Verónica. Fuente Rivista Mensile, stratto, nº 1-2 / 3-4, 1962.


El P ca 5350 m (Huaccac huilco 5100 m Ochoa-Schweimer) al ONO del Huacrahuilki
(Nevado Marconi en IGN)
Viene de Parte 4

La cartografía del IGN peruano indica «Nevado Marconi» en esta doble cima (sin cota especificada) situada entre sus nevados Huajayhuillca y Verónica. Resulta extraño, porque los croquis de Fantin, las fotos publicadas y las imágenes aéreas del terreno indican, con claridad, que el Nevado G. Marconi13 escalado por la expedición italiana de 1985 es una cima distinta, que coincide con la del Huajayhuillca (Wakaywillka) de la hoja Urubamba.

El croquis dibujado por Jorge W. Schweimer, con alturas aproximadas y «nomenclatura según el dueño de la [Hacienda] Piscacucho, Don Pepe Ochoa», otorga a la cima el nombre «Nevado de Huaccac Huilco» y le estima 5100 m.

La documentación consultada por Andes Info hasta el momento no revela ascensiones a ninguno de los torreones que componen este nevado al oestenoroeste de la cima más alta del macizo.

Continuará en Parte 6

Notas
13 El apellido del ilustre ingeniero e inventor italiano, Guglielmo Marconi, quechuizado «Markuni», en la wiki-cartografía que circula por Internet, denota cierta pasión reivindicativa por la creencia de que el vocablo proviene del lenguaje quechua. En esa misma cartografía digital el Huacrahuilki o Wekihuillca es nombrado «Willka Wiqi».

Comunicaciones personales y agradecimientos (c.p.)
Carles Capellas, Josep Paytubi y equipo humano del Servei General d'Informació de Muntanya (SGIM) de Sabadell, Antonio (Toño) Rodríguez Verdugo, Evelio Echevarría Caseli, José Herminio Hernández, Claudio Fernando Bravo, Tamotsu (Tom) Nakamura, Doris Walter, Almudena y Lenin Alvarado Javier, Biblioteca Nazionale CAI y Museo Nazionale della Montagna, Susan Jensen y Alpine Club Library

viernes, 23 de junio de 2017

04.Andes. Perú. Cuzco. Cordillera Urubamba. Macizo del Huacrahuilki

El nevado Wakaywillka o Huajayhuillca (5361 m) de la hoja 27-r Urubamba visto por la expedición italiana de 1958 desde el campo I del collado Waqaywillka o Huakeyhuillki. A la derecha sobresale la cumbre del Huacrahuilki o Wekihuillca o Willka Weqe, llamado por lo común Nevado Verónica. Fuente Rivista Mensile, stratto, nº 1-2 / 3-4, 1962.


El Huajayhuillca o Wakaywillka 5361 m
(Huajayhuillca 5361 m en IGN, Nevado G. Marconi 5340 m en Fantin)
Viene de Parte 3

Esta cima situada al ENE del P 5110 m, llamada «Huajayhuillca» (5361 m) en la Hoja 27-r Urubamba del IGN peruano, podría confundirse con la cima más alta del macizo porque, al menos en el ámbito esotérico, se cree que el «Apu Wakaywillka» y el Nevado Verónica son el mismo. La expedición italiana asumió, por las respuestas locales, que eran los dos nombres de la montaña más alta del macizo. Así que Fantín en sus croquis topográficos publicados en 1975 escribió el nombre de aquella espiritualidad inca, «Waqaywillka», y debajo entre paréntesis el nombre de la virgen cristiana Verónica.

Cuatro años después el autor italiano cambió en el topónimo nativo la letra /q/ por la /k/, y la /k/ final por la /c/, así que en el texto de la página 85 de su libro Le Ande figura el nombre Wakaywillca mientras en su ilustración 14 permanece Waqaywillka. Fantin había referido además al mismo collado con distintos nombres: «Colle Huakeihuillki» y «Colle Waqaywillka».

Respecto al nombre oficial, «Huajayhuillca», en el quechua cuzqueño «huajay» significa `llamar´. Lo habitual tanto en Huaraz como en Cuzco es que «wakay» —o su variación escrita «waqay»— signifique `llorar´ o `llanto´.11 «Willka» —«huillca» es variante escrita— significa como sustantivo `nieto´ y como adjetivo `sagrado´ o `lugar de culto´.

Esta adjetivación tiene bastante relación con el topónimo «huillka» de las cordilleras de Vilcabamba y Vilcanota. Wakaywillka podría significar `nieto que llora´ o `llanto sagrado´, aunque este ultimo significado, como veremos, se atribuye por sus conotaciones religiosas a otras variaciones del nombre asignadas al nevado principal del macizo.

Consideremos, además, que el árbol de la especie Anadenanthera colubrina recibe en la zona distintas variaciones escritas del sustantivo «willka»; por ejemplo, huilco, wilco, vilca o huilca.

El Huajayhuillca (5361 m) de la cartografía peruana fue llamado «Nevado G. Marconi» (5340 m) tras la primera ascensión, el 10 de junio de 1958, por aquella expedición del Club Alpino Italiano (CAI) de la provincia de Como. Desde el mentado «Colle Waqaywillka» o «Colle Huakeihuillki», las cordadas Bignami-Fantin y Meroni-Bernasconi ascendieron, después del alba, por la cresta de nieve con largas cornisas que lleva directamente a la base de la arista principal del sureste.

Al principio avanzaron bien con los crampones por la nieve dura, que luego cambió a costrosa por el calor del sol y se hundían hasta la pantorrilla. Fantin relataría cuatro años después:
Sigo fielmente en silencio el rastro de Bignami y descansamos antes de enfrentarnos a la arista sureste que se ve muy expuesta y traicionera en la vertiente sur. Intentamos pasar a la vertiente oriental de la montaña, a lo largo de una pendiente empinada de nieve en polvo con vistas a un serac colgante hacia el valle de Vilcanota. Meroni detecta y sigue la ruta exacta de ascenso que lo lleva de nuevo a la cresta, a poca distancia de la cumbre. Hacemos uso cuidadoso de la aseguración mutua.
A las 13.30 las dos cordadas estamos unidas sobre la puntiaguda cima de nieve donde necesitamos acrobacias para fijar una máquina en el piolet y tomar fotografías con el disparador automático. Bajo el sol cegador, una nueva cima conoce por primera vez la voz humana; frente a las torres relucientes de los glaciares del enorme macizo del Verónica y hacia occidente una cresta de hielo atrevida con torreones de roca conecta las dos montañas. En la cima que hemos alcanzado el altímetro señala una cota de 5430 metros y desde hoy llevará el nombre Nevado G. Marconi para recordar al mundo el hijo más ilustre de Bolonia.
El descenso es rápido por el mismo camino, pero las precauciones se duplican por temor de ver deslizarse bajo nuestros pies toda la pendiente helada. Después de haber sido retrasados por las cornisas de la última cresta convertidos en ejes traicioneros por la acción del sol calurosísimo, llegamos a las 16:30 horas al collado Huakeihuilqui.
Los porteadores que ya han desmontado el campo, están esperando atarse a nosotros para el largo descenso por el empinado y agrietado glaciar Huakeihuilqui. Este nombre, referido vagamente por los nativos para las montañas circundantes, lo hemos conservado para el collado y el glaciar homónimo. Las cimas que bautizamos con los nombres de Bononia y Marconi, ahora quitan cualquier posibilidad de intercambio de denominaciones. El nombre de Verónica se atribuye sin posibilidad de duda a la montaña más alta del grupo, escalada en 1956 por Lionel Terray y compañeros.
La toponimia de la zona es definitiva, con la preservación de los nombres de lugares indígenas existentes, y añade otros nuevos a las montañas sin nombre.12
Aunque The American Alpine Journal (1959 p. 321) publicó que la expedición ascendió el 9 de junio de 1958 al Huakeihuilqui (15,945 feet), observamos en el relato de arriba que el autor italiano no refirió con este orónimo a un nevado específico:
«Este nombre, referido vagamente por los nativos para los montañas circundantes, lo hemos conservado para el collado y el glaciar homónimo.»
Por esta aclaración, si AAJ cambiara en su «Index» actual la entrada «Huakeihuilqui (Cordillera Vilcanota, Peru)» por Huakeihuilqui, Col (Cordillera Urubamba, Peru) podría evitar futuras confusiones.

Macizo del Huacrahuilki con la localización de las cimas ascendidas por la expedición italiana de 1958 según la escala de los croquis de Fantin, aunque la cima del Nevado Bonanta del IGN está más a la izquierda y se supone que coincide con la denominada Bononia. Fuente Google Map.


Ahora es oportuno reiterar que los torreones de roca del relato de Fantin, tal vez inescalados, destacados en la cresta de hielo que conecta la cima del recién bautizado «Nevado Guglielmo Marconi» con la cumbre del Verónica, serían denominados después, como agrupación de cimas, «Nevado Marconi» en la hoja 27-r Urubamba del IGN peruano.

Nobuyoshi Kobayashi y Yoji Wachi fueron los segundos en ascender al Huajayhuillca o Wakaywillka, el 4 de septiembre de 1967, con dos vivacs; véase lo referido a la expedición japonesa.

Continúa en Parte 5

Notas
11 En el Diccionario Quechua: Ancash-Huailas, de Gary J. Parker y Amancio Chávez, «wakay» significa `apestar´ y «willka» `nieto´. Sin embargo, el sufijo /-y/ puede ser también un posesivo en el quechua de Cuzco y «waka» como suntantivo podría referir a `vaca´.
12 Separata de Rivista Mensile 1962, p. 10: «Seguo fedelmente in silenzio le tracce dell'amico Bignami e sostiamo prima di affrontare la cresta di sud-este che appare molto esposta e infida nel versante sud. Si tenta quindi il passaggio sul versante est della montagna, lungo un ripido pendio di neve farinosa che sovrasta un seracco pensile sulla valle del Vilcanota. Meroni intuisce e segue la via esatta di salita che lo porta di nuovo in cresta, a breve distanza dalla vetta. Facciamo uso di attente assicurazioni reciproche. Alle 13,30 le due cordata sono unite sull'appuntita cima di neve ove vengon compiute acrobazie per fissare una macchina alla picozza e scattare foto con lo autoscatto. Sotto un sole accecante, una nuova vetta conosce per la prima volta la voce umana; di fronte troneggia scintillante di ghiacci la massiccia mole del Veronica e verso occidente una arditissima cresta di ghiaccio con torrioni di roccia unisce le due montagne. La cima che oggi abbiamo raggiunto fa segnare all'altimetro una quota di 5430 metri e da oggi porterà il nome Nevado G. Marconi per ricordare al mondo il figlio più illustre di Bologna. La discesa è rapida lungo la stessa via ma le precauzioni vengono raddoppiate per timore di veder slittare sotto i nostri piedi l'intero pendio ghiacciato. Dopo esser stati ritardati sulle cornici dell'ultima cresta divenute assi infide per l'azione del sole caldissimo, giungiamo alle 16,30 al colle Huakeihuilqui. I portatori che già hanno tolte il campo, sono in attesa di legarsi a noi per la discesa lungo il ripido e crepacciato ghiacciaio Huakeihuilqui. Questo nome, riferito vagamente dagli indigeni alle montagne circonstanti, è stato da noi conservato per il colle e il ghiacciaioomonimo. Le cime da noi battezzate con i nomi di Bononia e Marconi, tolgono ora ogni possibilità di scambio di denominazioni. Il nome di Veronica è attribuito senza possibilità di dubbio alla montagna piú alta del gruppo, scalata nel 1956 da Lionel Terray e compagni. La toponomastica della zona è cosí resa definitiva, con la conservazione dei toponimi indigeni esistenti, e l'aggiunta dei nuovi per le montagne senza nome.» Quizá donde Fantin escribió «5430» quiso escribir «5340», que concuerda más con la cota de la misma cima en el resto de sus publicaciones.

Fantin dedicó un ejemplar de su libro Yucay a Meroni nueve días después de la primera impresión.


Comunicaciones personales y agradecimientos (c.p.)
Carles Capellas, Josep Paytubi y equipo humano del Servei General d'Informació de Muntanya (SGIM) de Sabadell, Antonio (Toño) Rodríguez Verdugo, Evelio Echevarría Caseli, José Herminio Hernández, Claudio Fernando Bravo, Tamotsu (Tom) Nakamura, Doris Walter, Almudena y Lenin Alvarado Javier, Biblioteca Nazionale CAI y Museo Nazionale della Montagna, Susan Jensen y Alpine Club Library