martes, 3 de marzo de 2015

Andes. Seimiles. Lista inconclusa de +6000 m. Parte III

Viene de Parte II

¿Cuándo es independiente una montaña?
Por Guillermo Almaraz

El primer punto considerable para «clasificar» los +6000 andinos es establecer criterios que determinen cuándo una montaña es independiente de su vecina.

La interrogante surge cuando frente a un cordón o un macizo con varias cimas nos preguntamos ¿cuántas montañas hay? Las respuestas posibles son básicamente dos: ¿hay una montaña con dos cumbres, o hay dos montañas? Para determinar esto debemos encontrar una medida que nos indique cuándo hay dos montañas, o cuándo hay sólo una grande con dos cimas; o más.

1. Criterio toponímico

Históricamente, el primer intento de contestar la interrogante fue a través de la «identidad toponímica», significa que `una montaña es independiente si tiene nombre´.

Con un rápido repaso a la historia, el tema se planteó al dilucidar cuántas cumbres de 4000 metros o más había en los Alpes. En esta cordillera, desde los años 20 se habían contabilizado 76 de ellas. El austríaco Karl Blodig (1859–1956) logró escalarlas todas, detallando en su obra Die Viertausender der Alpen9 (Los cuatromiles de los Alpes, 1923) un informe por cima con el criterio de la independencia toponímica.


La obra de Blodig, reeditada innumerables veces, incluso completada por otros autores, es ya clásica del alpinismo y punto de partida para la clasificación de cimas de todas las cordilleras del mundo.

En 1938 Kenneth Mason fue el primero en publicar un catálogo de cimas del Karakorum,10 donde recopiló montañas y picos sin distinción entre principales y secundarios. Este trabajo está basado en el criterio toponímico, que prevalecerá durante muchas décadas más; en alguna medida aún es posible encontrar intentos de clasificación basados en la independencia toponímica.



Hace apenas unas décadas, Adams Carter, director del American Alpine Journal (AAJ), en su Clasificación de los Himalayas11 (1985) siguió el criterio toponímico sin distinguir entre montañas y cimas subsidiarias o secundarias.

Situándonos en los Andes, todavía existen varias listas donde se aplica el criterio del topónimo. Por esto se ha considerado el Alma Negra como una montaña distinta a La Mesa —situada en la cordillera de la Ramada, San Juan, Argentina—, pese a que si nos situamos en la base de dicho cordón sin conocer los nombres propios de los picos pensaríamos que es una montaña con dos cimas. Casos análogos son la Sierra Nevada y la cumbre del Laudo, el Jatunriti (o Chumpe) y el Colquecruz, el Walter Penck y el Olmedo, el Yerupajá y el Rasac, el Sarapo y el Siulá Grande y muchos otros.

Este criterio a todas luces no da una solución integral, infinidad de montañas poseen varias cimas, podría darse el caso en que alguien nomine alguna de éstas y sea considerada a partir del momento una montaña distinta.

Superado este razonamiento, el ámbito experto andinista interesado en el consenso comenzó a hablar de prominencia o reascenso.

El cerro La Mesa, con su cima secundaria Alma Negra. Foto colección de Uwe Kraus.



2. Criterio de la prominencia o reascenso

Los primeros que comenzaron a hablar de «prominencia» o «reascenso» fueron los británicos con la denominación «caída». Sin embargo, fue el alemán Günter Oskar Dyhrenfurth, con nuestro conocido Anders Bolinder, quien usó el criterio de prominencia para confeccionar los listados de cumbres con 7000 o más metros publicada en Berge der Welt (Montañas del Mundo), avalados por la Fundación Suiza de Investigación Alpina.12 También el geógrafo polaco Jerzy Wala en sus listados de +6000 m y +7000 m aplica el concepto de reascenso años después. Bolinder continuará aferrado a la noción tras la muerte de Dyhrenfurth, y la aplica al catálogo de cumbres de los Andes.

La teoría de la Prominencia fue ganando importancia a lo largo del mundo, varios catálogos de cumbres fueron viendo la luz bajo este criterio. En la década de los 60 «los Colorado fourteener» —los 14.000 (en pies) del Colorado en USA— se determinaron por el reascenso, seguramente es el primer listado basado exclusivamente en el reascenso desde el colllado más bajo con la montaña vecina más alta.

En 1981 Steve Fry desarrolla la teoría, otros seguirían sus directrices: James Clerk Maxwell, Aaron Maizlish , David Metzler, Carl Mills, David Olson y Greg Slayden. Ya en el nuevo siglo Eberhard Jurgalski avanza hasta el criterio de la «Prominencia Orometrical», pero antes volvamos al inicio del reinado del «Criterio de la Prominencia».

Había que determinar una medida exacta para «la prominencia», pronto se estableció que el reascenso mínimo exigido era de 30 metros (antiguo largo de una cuerda) para considerar que existía un pico. Esta medida fue multiplicada luego por 10, y este total de 300 m fue el exigido para dar independencia a una montaña.

El criterio fue recogido por la Union Internationale des Associations d'Alpinisme (UIAA ) y, en su Boletín 145 de marzo de 1994, publicó la Lista Oficial UIAA de los 4000 de los Alpes. En este documento se validan tres criterios para considerar independiente una cima y de esta manera se establecen 82 cimas de 4000 m en los Alpes.


Este intento de la UIAA, si bien establece un criterio y una medida de cierta «dureza» (Prominencia y 300 m respectivamente), no resuelve el problema de fondo porque agrega dos criterios extras que podemos considerar subjetivos.








Versión en alemán de The 4000ers of the Alps: Official UIAA List. Boletín UIAA, nº 145, marzo de 1994.



Criterios de la UIAA
Topográfico: Será independiente toda montaña que tenga 300 o más metros de prominencia. Los puntos con más de 30 metros de reascenso serán cimas en la montaña. Este criterio puede complementarse con la distancia (en proyección horizontal) entre la cima en cuestión y la próxima cumbre de 4000 m.
Morfológico: Tiene en cuenta la estructura y propiedades de la apariencia general de la montaña; hombros, antecimas, espolones, etc.
Alpinísitico: Considera la importancia de una cima desde el punto de vista alpinístico, como la calidad de las rutas que la alcanzan, la frecuencia con que se escala o la importancia histórica.
La necesidad de consensuar una sola lista, incluir los criterios morfológico, y más aún los alpinísticos, abre un abanico interminable de posibilidades que nos hace pensar que no estamos cerca de una solución definitiva.

Pese a la salvedad descrita y al antecedente del trabajo de Bolinder, podemos llevar a los Andes el criterio de la Prominencia y lógicamente «adaptarlo» al «tamaño» de la montaña, pues no hablaremos de cuatromiles sino de seismiles. Si la UIAA establece para los Alpes una prominencia de 300 m, para los Andes se deberá pedir por correlato lógico más que 300 y menos que 2000 pies (610 m, exactamente 609,60 m); medida utilizada en el Himalaya.

El primero en abordar el tema en los Andes fue el escocés John Biggar, quien realizó el primer catálogo de los +6000 en 1995, que incluyó en su libro The High Andes; Los Altos Andes.13 En esa oportunidad utilizó la medida de 400 m de prominencia y clasificó 99 cumbres de +6000 m. Actualmente Biggar tiene clasificadas en su web todas las montañas superiores a 5000 m, con el criterio de 400 m de prominencia. Este autor marcó un hito en la clasificación de cumbres andinas, fue el primero (y uno de los pocos) que asumió el trabajo con una base conceptual aceptable y estudió probablemente el 100% de la cartografía disponible en todos los países andinos.

La media de 400 m parece adecuada, pero veremos en el próximo acápite (párrafo) que tanto los 300 m en una montaña de 4000 m o los 610 m en una de 8000 m, representan el 7,5% sobre la altura total; que para los Andes equivaldría a una prominencia de 450 m.

3. Criterio de la dominancia

Mas acá en el tiempo, ciertos autores europeos, entre los que destaca nuevamente Eberhard Jurgalski, comenzaron a hablar de la Teoría de la Dominancia como un paso más allá para determinar cuándo una montaña es montaña.

El mismo Jurgalski explica que los fundamentos y la sistemática de la teoría fueron descritos por primera vez en 2001 y publicados en 2004 en Wissenschaftliche Alpenvereinshefte nº 39 - Die Gebirgsgruppen der Alpen, por los Clubes Alpinos alemán y austríaco.14

La gran aportación de la teoría es la que Jurgalski llama prominencia proporcional o, propiamente dicho, «Prominencia Orometrical». Este criterio fundamentado en la Teoría de la Dominancia indica el porcentaje de independencia de cada elevación sin que importe la altura, el tipo de montaña o el relieve. Básicamente se obtiene el porcentaje que representa la prominencia en la altura total de la montaña. Por ejemplo, la dominancia de un pico de 6100 m con reascenso de 500 m (500 x 100 / 6100) es 8,19%.

Establecida esta nueva teoría, se intentó llevarla a todas las cordilleras del mundo para establecer un criterio global aplicable a todo el planeta. Surgió en este punto la interrogante sobre si el 7,5% de dominancia (adecuado en los Alpes) o los 7,62% —establecido previamente para los ochomiles—, era lógico para el resto de las cordilleras y en tal caso establecer la línea en 7,5%.

Tras un estudio pormenorizado del mundo, Jurgalski propuso establecer el 7% de dominancia para considerar una montaña independiente y aplicarlo sin tener en cuenta divisiones políticas, de forma neutral, tomando el planeta como una unidad natural.

Para terminar, rescato lo dicho por Ernst Höhne, quien explica que los intentos por clasificar cordilleras o montañas por sistemas políticos, locales, históricos, simplemente arbitrarios o con varios al mismo tiempo son «francamente inviables»; el único lógico es el geográfico.

Sólo queda añadir que cualquier intento de reunir en una lista los seismiles andinos deberá basarse en la Teoría de la Dominancia, atendiendo, lógicamente, a los principios básicos de la Orometría —disciplina, de la geografía física, que mensura las montañas— para evitar un resultado francamente inviable como menciona el citado geógrafo alemán.

Continúa en Parte IV

Fuentes de consulta
9) BLODIG, Karl, DUMLER, Helmut. Viertausender der Alpen. München, Deutschland: Bergverlag Rother, 1973.
10) MASON, Kenneth. Karakoram Nomenclature. The Himalayan Journal, vol. 10. [Numbai], India: The Himalayan Club, 1938.
11) CARTER, H. Adams. Clasification of the Himalaya. The American Alpine Journal (AAJ). New York: American Alpine Club. 1985, pp. 109-142.
12) BOLINDER, Anders. Die erschliessung der südlichen Puna de Atacama. Berge der Welt, 1966/67. Zürich: Schweizerische stiftung für alpine forschungen. 1967, pp. 213-225.
13) BIGGAR, John. The High Andes. A guide for climbers. Kirkcudbrightshire, Scotland: Andes, 1996.
14) GRIMM, Peter, MATTMÜLLER, Claus Roderich, MARAZZI, Sergio, ZAHN, Paul, JURGALSKI, Eberhard. Die Gebirgsgruppen der Alpen. Ansichten, Systematiken und Methoden zur Einteilung der Alpen. München: Deutscher Alpenverein, 2004.

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