viernes, 25 de julio de 2025

Andes. Perú. Cordillera Blanca. Cerro Parón. Cara este. Primera escalada. 40 aniversario.


40 aniversario de la primera escalada en la cara este de La Esfinge o Cerro Parón

La primera escalada, propiamente dicha, en la montaña de los siete nombres —Cerro Parón, Cerro Colca, La Roca, Torre Aguja, Aguja Nevada, La Esfinge, Torre de Parón— que motivó desde el año 1985 que futuras expediciones fueran a la Cordillera Blanca peruana con la novedosa idea de escalar grandes paredes de roca pura, ha cumplido 40 años el pasado 8 de julio.

The American Alpine Journal publicó trece años después el artículo The Riddle of the Cordillera Blanca.

El famoso anuario norteamericano también publicaría en el año 2001 una nota de Nils Davis sobre la ruta que abrió con Todd Offenbacher, en aquella Esfinge de granodiorita esculpida por la fuerza de la naturaleza:
Nombramos nuestra ruta en honor al artículo de Antonio Bohórquez en AAJ de 1998, El Enigma de la Cordillera Blanca (VI 5.10 A3). Los porteadores nos recibieron al día siguiente y pronto estábamos bailando con los lugareños en El Tambo.
Desde entonces, son incontables las expediciones o las cordadas de los cinco continentes que han visitado la Cordillera Blanca de los Andes del Perú con el principal objetivo de escalar tan admirable cerro.

miércoles, 20 de diciembre de 2023

miércoles, 19 de abril de 2023

Himalaya oriental. Cimas inescaladas. Libro de fotografías y cartografía de Tamotsu Nakamura


Cimas inescaladas del Himalaya oriental

El veterano aventurero japonés Nakamura, en su más reciente libro de fotografías, de medios y primeros planos, alternadas con cartografía, Unclimbed Summits and The Tree Parallel Rivers. East of the Himalaya, Blank on Maps, de nuevo nos soprende con las «incontables cumbres sin escalar en las misteriosas tierras fronterizas tibetanas y los ríos paralelos a los árboles en el País de las Gargantas».

El Autor

Tamotsu (Tom) Nakamura, nació en Tokio en 1934. A sus 19 años empezó a escalar las montañas japonesas como miembro del Club de Montañismo de la Universidad Hitotsubashi, donde estudió Administración de empresas. Motivado por la exploración, con sus compañeros de club consiguió la primera ascensión a la cumbre de los Pucahirca (6046 m) y otras cimas vírgenes de los Andes peruanos y bolivianos. Desde entonces ha dirigido más de 30 expediciones. Reconocido internacionalmente como autoridad en la indagación de las montañas de los nombrados Alpes del Tibet, sus publicaciones han propiciado entre la elite alpinista la búsqueda de aventuras auténticas en tan remotas montañas.

Nevados Pucahirca. Cordillera Blanca. Andes del Perú. Foto Koky Castañeda.


El libro

Este revelador libro tiene dos partes. La primera, hasta la página 175, está dedicada al Tíbet oriental y sudoriental. El sudoeste de Qinghai, el oeste de Sichuan y el noroeste de Yunnan ofrecen incontables y fascinantes picos de 6000 metros, aún sin pisar.

La segunda parte, desde la página 177 a la 223, está relacionada con cuanto hay al pie de estos picos: «profundos valles erosionados con glaciares apenas trazados y gargantas formidables, bosques frondosos, pastos verdes, flora y fauna exóticas, monasterios históricos y aldeanos amistosos de ascendencia tibetana. Aquí también, tres grandes ríos fluyen de norte a sur juntos y en paralelo, dentro de un lapso de 150 km uno del otro.»


Nuestro veterano explorador comenta en la introducción de su libro que «incluso las regiones más aisladas y remotas, ahora son de fácil acceso, y los turistas nacionales chinos se apresuran a las marchas tibetanas a lo largo de la bien pavimentada “Carretera Sichuan-Tíbet” desde Chengdu a Lasha. Como resultado, los habitantes tibetanos locales se ven expuestos a cambios rápidos y drásticos, que afectan profundamente su estilo de vida. En tales circunstancias, y muy lamentablemente, la actual administración china está controlando estrictamente el acceso de extranjeros al Paraíso Alpino del Tíbet.»


Este lado oriental tibetano «tiene una topografía increíblemente vasta y compleja que esconde innumerables cumbres sin escalar. Una vez fuera de los caminos trillados, uno encontrará magníficos picos, muchos de los cuales permanecerán desconocidos durante generaciones.»

Impreso en Kyoto (Japón), 9 de abril de 2021
Ed. Nakanishiya Shuppan Co. Ltd.
ISBN-10 4779515416
ISBN-13 978-4-7795-1541-5
Texto: japonés e inglés
Tapa: dura, con cubierta
Medidas: 29,8 cm ancho x 22,6 cm alto x 2,5 cm grueso
Peso: 1,228 kg
Páginas: 224, incluidas las de cortesía
Compra: en Amazon

martes, 14 de marzo de 2023

Andes. Perú. Cuzco. Cordillera Vilcabamba. Pumasillo. Garra del Puma. Nueva vía de Muñoz y de Paz


Cordillera Vilcabamba 2015

Santiago Del Valle Chousa, Rubén Suárez Carballo (directores), Andrés Villar Murillo, Jesús Montero Pita, Luis Solla Covelo, Pablo Fadeville Cajuso, Pablo Teijeiro, Salvador (Salvi) Muñoz, Roberto (Rober) de Paz, con el médico y fotógrafo Juan Martínez Dalmau visitaron en junio de 2015 la Cordillera Vilcabamba (Departamento de Cuzco) con una idea romántica: seguir los pasos de la expedición británica dirigida por Simon Clark y John Longland que en 1957 consiguió la puntiaguda cumbre del Pumasillo.

El proyecto de la Expedición Pumasillo Vilcabamba 2015 incluía dos equipos humanos con objetivos distintos: los siete primeros irían al Nevado Pumasillo y los otros tres a una aguja rocosa virgen que por la forma de su cima llamarían la Garra del Puma.

El día 3 de junio la expedición viajó de Cuzco a Pucyura, aquí se alojó dos días. Como aclimatación visitó en la localidad de Vitcos el conjunto arqueológico de Ñusta hispana. Vitcos, a 3003 m, es llamada también Tincoq. El día 6 de junio los dos grupos partieron en distintas direcciones.

Trayecto de Muñoz, de Paz y Dalmau desde Vitcos hasta la base de la Garra del Puma. Imagen Google Earth.



Garra de Puma* (ca 5000 m), cara oeste, primera ascensión

El sábado 6 de junio, Muñoz, de Paz y Dalmau, acompañados por el cocinero local Jorge y cuatro porteadores, partirían hacia las que nombraron genéricamente Agujas de Pumasillo. Transportaron en un camión 300 kg de equipaje por la carretera de Vitcos hacia Huancacalle. Desde esta localidad (a unos 2900 m) fueron al día siguiente hasta una explanada en el camino que sube al Abra Chucuito, donde esperaron «a que llegase la guía Pascuala con las mulas».

Este primer día de aproximación subieron a K’ollpa (3913 m), después al paso Choquetacarpo (también llamado de Choquetecarpo, 4592 m) y bajaron hasta Lazunapampa. En esta planicie, a 3949 m, tuvieron que solucionar con dinero una leve protesta de sus porteadores. Al otro día, continuaron por la quebrada de Qellqamachay hasta la altura (más o menos) de las ruinas de Unusaminchana y subieron por la ladera izquierda (oriental), junto a un estrecho torrente de agua, para instalar el campo base (próximo a 4500 m) al pie de la cara occidental del pico granítico elegido.


El día 8 empezaron a escalar, con unas condiciones meteorológicas que serían similares en las siguientes jornadas: amanecería despejado, verían sobre la lejana selva una nube que a las pocas horas cubriría la pared por completo, empezaría a llover, luego granizaría y al atardecer se despejaría el cielo. Las noches fueron frías y estrelladas. Por tanta humedad abunda el musgo en la pared, en cuyas fisuras taponadas de tierra mojada crece la hierba, así que debían limpiar las zonas donde colocarían los anclajes o seguros. Les pareció «una quimera progresar con escalada libre», recurrieron a la penosa y lenta escalada artificial. Cuando llegaron a la mitad de la pared izaron sus equipos (hamacas, sacos de dormir, comida) para evitar bajar a la base cada tarde.

Les quedaba entonces cinco días para escalar y volver a la localidad de partida. Creían que alcanzarían la cima en la penúltima jornada. Ésta fue por el contrario la más dura de todas, sólo pudieron escalar unos metros porque una nevada intensa les obligó a rapelar hasta la hamaca. Al día siguiente, con cielo despejado y nubes sobre la selva, subieron hasta donde terminaban las cuerdas semiestáticas que fijaron en las jornadas anteriores. De Paz había olvidado el martillo, escalarían con uno solo. Más arriba, en una zona complicada, cuando faltaban 40 m para terminar, el martillo de Muñoz cayó al vacío. Su compañero tuvo que bajar hasta la hamaca por el martillo que había olvidado, subió de nuevo y Muñoz continuó en cabeza de cuerda hasta instalar una reunión. De Paz escaló los 30 m restantes hasta el final de la pared, donde, casi al anochecer, se abrazaron ambos para celebrarlo.

Bajarían por la misma ruta usando sus cuerdas de escalada, pero estas se atascaron en el segundo rápel. Entonces rapelaron por dichas cuerdas fijadas. Muñoz perdió su linterna frontal en el tercer rápel, llegaron a la hamaca en la noche más oscura y menos estrellada de todas. Nombraron su ruta «Pachamama» (400 m, A3), probablemente la primera de la aguja rocosa que proponen nombrar «Garra del Puma».* Véase vídeo de Juan Dalmau.

Acerca del otro grupo expedicionario diría Salvador Muñoz:

«No supimos de la suerte de nuestros compañeros gallegos hasta llegar a España. Lucharon por conseguir la cumbre del Nevado Pumasillo, pero las grietas y la nieve blanda en un paso les impidieron alcanzar la cumbre aunque estuvieron muy cerca de ella. Su éxito, sin duda, es haber vuelto y haber vivido una gran aventura.»

Nota

* Esta propuesta denominativa es justo la misma traducción castellana de Pumasillo, que viene de las palabras de origen quechua «puma» —felino, también llamado chinchay en algunas comunidades andinas— y «shillu» que significa `uña´ o `garra´. El nombre Garra del Puma podría ser aceptable para las autoridades geográficas peruanas porque parece ajustarse a las regulaciones para bautizar relieves andinos.

Referencias: Salvador Muñoz, Rubén Suárez, Santiago Valle

Comunicaciones personales (c.p.) y agradecimientos: Alberto Cabrero, Francisco Alarcón


Recorrido y punto alcanzado por el grupo español de 2015 en el Nevado Pumasillo.

miércoles, 21 de diciembre de 2022

Feliz y própero 2023


Felices fiestas y próspero 2023

Que el nuevo año nos traiga salud, felicidad, motivación, nieves y bienes.

domingo, 18 de diciembre de 2022

Múnich. Hermann Huber. Obituario

Hermann (77 años) y Wolfgang Huber (más abajo) en la cara sur del Urriellu o Naranjo de Bulnes. Foto Sevi Bohórquez, 7-9-2007.

Hermann Huber

Hermann Huber, ex jefe de Salewa, apasionadado por el alpinismo y la investigación y desarrollo de productos para montañismo, experto en seguridad del Deutscher Alpenverein (DAV), el último Alpinista que sobrevivía de los cuatro componentes del Grupo de Múnich que alcanzó en 1955, entre otras cumbres, la del Cerro Parón (La Esfinge) del Perú, murió tranquilamente, a sus 92 años, acompañado por sus familiares, la noche del pasado miércoles 14 de diciembre de 2022 (a las 22:15 horas) en un hospital de la capital bávara.

lunes, 22 de agosto de 2022

Andes. Perú. Cordillera Blanca. Retroceso glaciar. Caraz I. Ascensión vasco-chilena. Dudas sobre nuevas rutas. Parte I

Hugo Sifuentes consulta la línea glaciar tomada en fotografías desde 1962 a 1963 y señalada en la cartografía del Instituto Nacional Geográfico, junto a la laguna Tararhua (ca. 4450 m) de la quebrada Rúrec. Al fondo la notable pérdida del glaciar del Uruashraju (5722 m), en la Cordillera Blanca peruana. Foto Sevi Bohórquez, 1999.


Pérdida de superficie glaciar y nuevas ascensiones

«Los glaciares de los Andes tropicales han perdido, al menos, un 30 % de su superficie desde la década de 1980, y presentan una tendencia negativa en cuanto a su balance de masas de −0,97 m de equivalente en agua al año durante el período de monitoreo (1990-2020). Algunos glaciares del Perú han perdido más del 50 % de su superficie. El retroceso de los glaciares y la correspondiente pérdida de masa de hielo han agravado el riesgo de escasez de agua para la población y los ecosistemas andinos.»

Es una de las conclusiones principales sobre el estado del clima en América Latina y el Caribe, publicadas el 22 de julio de 2022, en un informe de la Organización Meteorológica Mundial.

La pérdida de superficie glaciar en Perú, además de las dificultades documentales del andinismo, provoca cada vez más dudas sobre si una vía es nueva. En particular cuando en los afloramientos rocosos recientes no encontramos algún vestigio de anteriores ascensiones.

El pasado 20 de julio de 2022 una cordada vasco-chilena escaló la cara E y la arista SE del Nevado Caraz I (6025 m) por roca, hielo y terreno mixto. Graduó (V, M4+, 90°) sus casi 2500 m de recorrido hasta la vía del Grupo de Munich de 1955, que siguió durante otros 500 m hasta la cumbre. Este ascenso —al principio por nuevo afloramiento rocoso, debido a la pérdida de masa glaciar— es una posible variación de cada vía del lado oriental del nevado.

Comunicaciones personales (c.p.) y agradecimientos
Eduardo Figueroa, Hugo Sifuentes, Emerson García, Moisés del Río, Denis García (Secretaría de la AGMP, Casa de Guías de Huaraz) y Urko Garbizu

jueves, 23 de junio de 2022

España. Asturias. Picos de Europa. El Picu Urriellu

El Picu, el Urriellu o Naranjo de Bulnes visto desde las majadas del Camburero, lugar donde pernoctaron el marqués de Pidal y el Cainejo antes y después de alcanzar la cumbre. Picos de Europa. Foto Consuelo Amorós, 2020.


Personas ignoradas y vestigios que se pierden

La sociedad consumidora de «deportes de aventura» que disfruta de las comodidades del siglo XXI rara vez podrá imaginar, con acierto, las sensaciones de la primera cordada española, compuesta por Pedro Pidal y Gregorio Pérez (El Cainejo), que escaló la cara norte del Urriellu el 5 de agosto de 1904.

Todavía 70 años después de aquella proeza, quien visitó Caín o Bulnes pudo comprobar la rudeza de la vida cotidiana en estas aldeas, casi aisladas, sobre las escarpaduras del valle del río Cares. Este valle dista unos 17 kilómetros hasta donde las cuestas se suavizan, a 1300 metros sobre el nivel del mar, y forman la vega del Urriellu.1

Valga anotar que en la década de 1970 vivían en Bulnes, a 650 metros, poquísimos pero acogedores aldeanos. Sirva de ejemplo las ocasiones en que la familia de Celina y Marcelino Mier Campillo, que ahí habitaba, compartió generosamente su comida, su afecto, el calor de su hogar y socorrió a montañeros extraviados o ateridos.

Más aún, Marcelino cargó a sus espaldas a escaladores exhaustos o trasladó a hombros, con otros vecinos, a víctimas de accidente. A la derecha Marcelino Mier en la Vega del Urriellu, invierno de 1974. Foto Sevi Bohórquez.



La familia Mier (centro) flanqueada por tres veteranos del Club Vestusta. En el lado derecho de la imagen Fernando Marné Caballero (sin camisa) y Manuel García Elbal. Bulnes. Cabrales. Asturias. Foto Sevi Bohórquez, 1974.


A unos 675 metros por encima de Bulnes, en las pequeñas majadas construidas al salir del empinado y pedregoso canal llamado Camburero, los pastores cobijaron y alimentaron a Pedro y al Cainejo los días 4 y 5 de aquel mes.

Quién pudiera viajar en el tiempo, podría compartir con ellos esos momentos, de incertidumbre y humanidad, al amparo de gruesos muros de piedra caliza bajo techos de madera y paja. Muros ahora casi derruidos, apenas visibles entre la hierba espigada de un prado al pie de un encantador circo calizo. Así es como desaparecen y se olvidan algunos lugares emblemáticos de la geografía celtibérica.

Tal vez la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias considere algún día si tales ruinas merecen el amparo de la Ley 1/2001, de 6 de marzo, del Patrimonio Cultural.

Notas
1 Urriellu significa, grosso modo, que es el principal urriel de los urrieles (picos) que se elevan sobre la vega que nombra.
Acerca de las ascensiones de Pidal y el Cainejo y de Gustav Schulze léase El Picu Urriellu.

martes, 21 de junio de 2022

Italia. Dolomitas. Alpinismo. Escalada. La conquista del tercer grado

Cesaletti y la segunda época del alpinismo

Mientras paseaba en 1977 por las calles de Auronzo di Cadore, en los Dolomitas, miré al escaparate de una librería y atrajo mi atención el título de un libro: La conquista del 3° grado.

Pasé de largo, sin ojear su contenido, no lo podía comprar, pero traté de rellenar con imaginación mis huecos de ignorancia sobre la historia de la escalada durante esa conquista. Pensé fugazmente en la indumentaria, las cuerdas, los utensilios, los temores y la mentalidad escaladora del siglo XVIII.

Recordé luego la cantidad de suelas, de las que sobresalían hileras de remaches metálicos similares a cabezas de chincheta, que vi días atrás en las pedregosas laderas bajo las tres cimas de Lavaredo. Eran suelas de las botas de soldados de la primera guerra mundial (1914-1918), ¡cuánto facilitarían el paso por la nieve y cuánto resbalarían en la roca!

Cuarenta y cinco años después he comprado aquel libro. Es una breve biografía sobre Luigi Cesaletti, quien, en un momento de su vida escaladora, alteró la tradicional costumbre alpinista centrada en alcanzar las grandes cumbres. Esta obra dedicada al célebre guía de San Vito di Cadore registra entonces el origen de una segunda época del alpinismo, la que empezó a valorar la escalada que alcanzaba cimas menores.
«24.8.1877 Solo, al parecer por una apuesta con su amigo G.B. Giacin, [Cesaletti] sube a la Torre dei Sabbioni, a lo largo de lo que ahora es la Via Comune. Supera dificultades que los estudiosos del alpinismo clasifican como TERCER GRADO. Es la primera vez en la historia de la humanidad que un alpinista se atreve tanto.»

La cima Picolissima a la izquierda de las tres cimas de Lavaredo: Ovest (derecha), Grande (centro) y Piccola. Dolomitas. Italia. Foto Sevi Bohórquez, 1977.


Pensemos ahora en el calzado de Paul Preuss y Paul Relly cuando abrieron, por ejemplo, la chimenea de la Cima Picolissima de Lavaredo, en septiembre de 1911, con escalada libre, más bien natural, con dificultades de V° y sin utilizar pitones. Quien caminara alguna vez calzado con suela de cuero, sobre todo por suelo húmedo, apreciaría bastante sus primeros zapatos con suela de caucho. Lo mismo ocurriría a quien empezara a escalar con alpargatas de suela de cáñamo, o con botas de suelas de cuero, después escalara con goma normal y, al final, con la goma cocida que facilitó la superación de dificultades dos siglos después de la conquista de Cesaletti.

martes, 21 de diciembre de 2021

Feliz y próspero 2022


Año Nuevo

Que el nuevo año nos traiga salud, felicidad y suficientes posibilidades de vernos en la cordillera Blanca de los Andes peruanos.

viernes, 13 de agosto de 2021

Andes. Perú. Cordillera Blanca. Nevado Churup. Cara SO. Escalada de Zabłotny, Kraszewski y Cyran

Dominik Cyran al final del segundo largo de su escalada con Marcin Kraszewski y Krzysztof Zabłotny en la cara SO del Nevado Churup Oeste. Cordillera Blanca. Parte sur. Andes del Perú. Foto Krzysztof Zabłotny.


Nueva escalada en la cara SO del Churup Oeste

El pasado 7 de agosto, Krzysztof Zabłotny, Marcin Kraszewski y Dominik Cyran escalaron la cara SO del Nevado Churup (5495 m) por un itinerario, de roca, hielo y mixto, que nombraron «Polacos Banditos» (OS, M6+, TD+), con unos 500 m de recorrido desde la base a la cumbre.*

El trío polaco salió de Huaraz el día 6 de agosto hacia la laguna Churup, acampó a unos 4600 m junto a la laguna Churup alta o Churupita. Entre las 3:00 y 4:00 horas del día siguiente partieron los tres hacia la parte izquierda de la cara suroeste y alcanzaron la base de la pared rocosa. Sobre la 6:30 horas empezaron a escalar, al parecer cerca de la vía Porter-Keuhn-Swanson. Seis horas después alcanzaron la cumbre. Por «la ruta de descenso estándar», con nueve rápeles por el corredor rocoso de casi el centro de la cara SO, alcanzaron la base al cabo de tres horas y media.

Recorrido de Zabłotny, Kraszewski y Cyran en el Nevado Churup Oeste. Foto Marcin Kraszewski.


Consideran de interés comunicar que a casi una hora del campo base principal hay algunas plataformas (ca. 4900 m) para posibles vivaques y acceso al agua. Creen que esta vía es una buena alternativa para escalar el Churup. El primer largo (M6+, 25 m) es el más exigente, con drytooling bastante desafiante, principalmente en roca. Luego hay dos largos de 50 m que ofrecen una roca muy agradable y una escalada de nieve empinada (ambas M5+), que van un poco a la izquierda. Después de escalar a través de la barrera de roca, la vía sigue empinada nieve y roca hasta la arista.

Nota de edición
* Falta indagar en qué puntos podría coincidir esta nueva escalada polaca con la de Scott Porter, Gary Keuhn y Andrew Swanson, del 24 de julio de 1995.





Comunicación personal (c.p.) y agradecimiento
Dominik Cyran


De izquierda, arriba, a derecha, abajo. 1) Al principio del primer largo. 2) Al principio del segundo largo. Fotos Kraszewski. 3) En el primer largo. Foto Cyran. 4) La cordada en la cima. Foto Zabłotny. 5) Rápel. Foto Cyran.

miércoles, 11 de agosto de 2021

Picos de Europa. Asturias. Urriellu. Picu. Naranjo de Bulnes. Accidente de Ortiz y Berrio por un taco de madera

  «Pero en el invierno de   1969-70 tiene lugar en la   pared oeste del Naranjo   de Bulnes uno de los   sucesos más importantes   del alpinismo   contemporáneo. Berrio y   Ortiz son divisados   colgados a más de   cuatrocientos metros de   altura sobre la Vega de   Urriello, en la salida de la   vía oeste.»
  PÉREZ DE TUDELA, C. A.   SOS en el Naranjo de   Bulnes. Madrid: Ediciones   Controladas, 1973.







  Rápel en la Bermella del   Picu o Naranjo de Bulnes,   durante la apertura del   Pilar del Cantábrico.
  Foto Onofre García, 1978.


Vestigio de logro y tragedia en el Picu

Una mañana del verano de 1978, cuando subía con mi compañero de cordada, Onofre García, hacia la base de la extraplomada Bermella, cuyo color da nombre al Naranjo de Bulnes, vi las puntas de un par de antiguos tacos de madera emergidas de la nieve. Enseguida intuí a quiénes pertenecieron y de dónde habían caído ambos tacos, porque la historia reciente del nombrado localmente Picu o Urriellu era bien conocida en el minoritario ámbito escalador de aquellos tiempos.

Continué subiendo como si no hubiera visto esas viejas cuñas. Quise evitar que el recuerdo de una tragedia perturbara nuestra concentración en nuestro objetivo: abrir la vía más lógica o más factible entre las dificultades del vertical y redondeado perfil noroeste, considerado la última cara virgen, de aquel monolito calcáreo de unos 500 metros de desnivel.

Escalamos luego durante varias horas empapados por la niebla y el «urballu», que leves ráfagas de aire frío empujaban hacia nosotros. A media tarde rapelamos hasta la base de la pared. Poco después, cuando bajábamos corriendo, saltando y clavando nuestros talones entre las piedras de la pendiente, cogí dichos tacos. El hielo pegaba en ellos un trozo de cuerda, deteriorada por el impacto contra el suelo desde muy alto y por la intemperie.

Entonces rememoré una película tomada en 1961 y una posterior tragedia bastante divulgada por los medios de comunicación hacía nueve años. Eran tacos idénticos a los que aparecían en aquella película, de 8 mm, tomada por los escaladores maños Alberto Rabadá y Ernesto Navarro mientras abrían su famosa vía en la cara oeste.

El pedazo de cuerda quizá fuera parte de la que soportó la caída de Ramón Ortiz y Patxi Berrio, cuando quedaron colgados a un lado y otro de la punta rocosa del Pilar del Cantábrico. Estos dos escaladores donostiarras cayeron mientras escalaban, a principios de febrero de 1969, la vía de Rabadá y Navarro.

Los cordinos de la cabeza de estos tacos encontrados al pie del perfil noroeste del Urriellu, Picu o Naranjo de Bulnes, están ensartados en otro cordino que estaba junto a ellos y que fue usado para unirlos. Obsérvese los cortísimos cabos del nudo de los cordinos de los propios tacos. Foto Sevi Bohórquez.


La expeditiva recuperación de los cuerpos de Ortiz y Berrio

La causa de tal tragedia pudo ser que uno de los tacos, clavados en una fisura próxima a la cima, no aguantara el peso —ni por supuesto una posible caída— del cabeza de cuerda; quién sabe si era Ortiz o Berrio.

Un grupo de rescate escaló la cara sur del Picu el día 7 del mismo mes. Al día siguiente había en la cumbre catorce escaladores con la esperanza de «recuperar» a la cordada vasca. César Augusto Pérez de Tudela —descolgado primero desde la cima y asegurado más abajo por Pedro Udaondo— consideró necesario cortar las cuerdas que unían a los dos cuerpos inertes. Los dos cadáveres, precipitados al vacío, impactaron en la nieve acumulada en la pendiente de la base de la Bermella.

Frente a los mentados tacos volví a leer en casa el libro SOS en el Naranjo de Bulnes, del controvertido rescatador madrileño cuya «decisión extrema», casi olvidada hoy, fue tan criticada como aplaudida en aquellos días del pasado siglo.

La custodia de los tacos de madera

Recordar algo tan triste produce la sensación de introducir el dedo en la llaga. Aun así, como lo vinculado con los hechos forma parte de la historia, por más que duela, creo que tales tacos —que probablemente quedaran insertados en las cuerdas de Ortiz y Berrio cuando cayeron— merecen conservación en una institución relacionada con el Picu.

A un museo, en vez de a mí, corresponde la custodia de ese par de vestigios evocadores del valor, de la solidaridad y de las carencias en la escalada durante la adjetivada «España gris» que solía inundar de «color» los comentarios y el texto de sus noticias.

Véase además: Los doce días de angustia que vivió España con la vista puesta en el Naranjo de Bulnes. Se cumplen 50 años del heroico rescate de los montañeros José Luis Arrabal y Gervasio Lastra, atrapados en el pico Urriello

Conviene soslayar en este artículo sobre el rescate de Arrabal y Lastra:
1) «Francisco Berrio y Ramón Ortiz, muertos por congelación»
2) «Una intensa nevada obligó a Lastra y Arrabal a detenerse a unos cien metros de su meta y a refugiarse en un repecho.»
3) «De izquierda a derecha, los montañeros Salvador Rivas, César Pérez de Tudela y Carlos Oria»

viernes, 2 de julio de 2021

Reino Unido. Troll_Arnés de asiento. Orígenes. Relato de Paul Seddon y Tony Howard. Parte V

Troll Mark 5, el primer arnés que incluyó un bucle de seguridad (color azul) o anillo ventral. Foto Tony Howard.


Viene de Parte IV

Mientras tanto, en los últimos años, los usuarios de equipos de seguridad industrial se habían dado cuenta de que se podía lograr una buena protección con equipos mucho más ligeros que los disponibles en el mercado normal de protección de la seguridad industrial. Estos usuarios industriales comenzaron a adoptar equipos de escalada Troll.

Como resultado, a principios de la década de 1980, Troll también estaba produciendo arneses de seguridad industrial específicos, utilizando diseños basados en sus arneses de escalada. Con el tiempo, este mercado creció sustancialmente, tanto en el país como en el extranjero. Además, Troll participó activamente en los nuevos estándares de seguridad relevantes, siendo representado por Paul en la mayoría de los grupos de trabajo que cubren los estándares de protección personal contra caídas para los estándares británicos (BSI), los estándares europeos (CEN) y los estándares internacionales (ISO).

Foto anterior. Tony Howard escala con la cuerda atada en la cintura, a principios de la década de 1960.

Troll, miembro fundador de la Industrial Rope Access Trade Association, también estableció una sección de capacitación de gran éxito, no sólo para el ascenso por cuerdas, sino también para la mayoría de los otros aspectos de la protección personal contra caídas antes de que la empresa se vendiera con éxito en 1995. Esta venta permitió la jubilación anticipada de Alan, Paul y Tony, exactamente 30 años después de su creación tras la escalada en la Troll Wall por Tony con sus amigos.

Emociona pensar que todo empezó con el cinturón de Tony, hecho por el zapatero del pueblo para escalada libre y artificial en Derbyshire y los Dolomitas.

Después de que el cinturón fuera utilizado en 1965 por la cordada británica en la famosa pared de Noruega, se convirtió en el Troll Mark 2, lo que inspiró a Don Whillans a llamar a la puerta de Troll con su propia propuesta de arnés en 1969.

Don nunca se dio cuenta de lo que empezó cuando pidió un arnés lo suficientemente cómodo para ascender por cuerdas, escalar y rapelar en el Annapurna!

Imagen a la derecha. Primera escalada británica en la gran pared del Troll noruego. John Amatt cargado con clavijas de acero, un par de prussiks de Hiebeler y cuñas de madera (ensartadas con cordel de cáñamo) colgadas del precursor cinturón de cuero, que sería llamado Mk2, diseñado por Tony Howard. Foto Tony Howard, 1965.

Notas
Más información en los libros de Tony Howard sobre el desarrollo de equipos y toda una vida de escalada y exploración de montañas, incluidos las primeras escaladas simultáneas en Troll Wall de Noruega en 1965, que propiciaron el nombre de Troll Equipment, y el descubrimiento de Wadi Rum (Jordania) en 1984: Troll Wall y Quest into the Unknown



Comunicaciones personales y agradecimientos
Paul Seddon, Tony Howard, Adrian Garlick

Reino Unido. Troll_Arnés de asiento. Orígenes. Relato de Paul Seddon y Tony Howard. Parte IV

Di Taylor con arnés Mark 5 a principios de la década de 1980, en la vía Mousetrap. Gogarth. Costa norte de Gales. Foto Tony Howard.


Viene de Parte III

El 30 de diciembre de 1977, Troll Products se transformó en una sociedad limitada, cambió su nombre por Troll Safety Equipment Limited. Durante los siguientes años, la posición de mercado exportadora más grande de Troll compitió entre Alemania, Estados Unidos y Japón. Éste país se convirtió en el líder final. Francia también había sido un mercado importante hasta que, en un halago no deseado, la firma francesa Petzl copió el Whillans Harness para recuperar su mercado nacional.*

A estas alturas, «The Whillans» era el arnés de escalada más popular del mundo. Se estaba exportando el arnés y otros productos Troll a 17 países: Andorra, Australia, Austria, Canadá, Dinamarca, Francia, Alemania, Hong Kong, India, Irlanda, Italia, Japón, Noruega, Corea del Sur, Suecia, Suiza y EE. UU. Además del Arnés Whillans, había varios modelos de arneses de escalada fabricados por Troll, incluidos los de cuerpo entero de una y dos partes, arneses de cintura, arneses de pecho, etc.

Socios de Troll, de izquierda a derecha: Alan Waterhouse, Tony Howard y Paul Seddon.. Foto Tony Howard.


A principios de 1979 todavía no había nada que compitiera realmente con «The Whillans», al menos no en el Reino Unido, pero casi con certeza tampoco en ningún otro lugar, aunque Troll ahora también estaba haciendo el arnés de asiento Forrest para la venta en el Reino Unido, para Bill Forrest de la EE.UU. Éste era un cinto ancho, o «cinturón swami» atado a las perneras con cinta adhesiva, un poco de bricolaje, similar en algunos aspectos al viejo cinturón Mark 2 Troll y la combinación de un cabestrillo. Y eso fue todo. Obviamente, otros querían romper nuestro monopolio de arneses en el Reino Unido y había rumores bien fundados de que Pat Litllejohn estaba diseñando un arnés para Wild Country.

Esto inspiró a Tony, que ahora era el diseñador de Troll, a indagar si los Whillans podían mejorarse una vez más. Empezó jugando con el cinturón Troll Mark 2 original de los años 60 utilizado en la ascensión al Troll Wall de Noruega en 1965. Su objetivo era combinar lo que era un cinturón separado y un cabestrillo en un arnés de asiento de una pieza. No funcionaba. La posición sentada era incómoda, mientras que The Whillans —a pesar de los rumores en sentido contrario— era muy cómoda.

¿Por qué funcionaron los Whillans? Tony comprobaba el arnés con frecuencia (imagen a la derecha), se colgaba de él arnés en la viga de prueba del molino. La respuesta era obvia, funcionaba porque la correa de la entrepierna diseñada con Don para ascender al Annapurna fue ideada para recibir primero la tracción en los muslos, antes de tirar hacia arriba y alejarse del cuerpo para compartir la carga con el cinturón. Esto recibía luego una proporción más pequeña del peso, la mayor parte de la carga recaía alrededor de los muslos. El problema era, ¿cómo se podía emular sin copiar el diseño de la entrepierna del Whillans?

Sentado en el Whillans, suspendido de la viga, Tony también tuvo uno de esos momentos «Eureka»: un pequeño lazo haría exactamente lo que hacía la mitad superior de la correa de entrepierna del Whillans. ¡Todo lo que necesitaba era una forma diferente de perneras para acompañarlo! Los maquinistas de Troll, que realmente eran «magos del tejido», confeccionaron rápidamente la primera muestra. Entonces, después de que la revisaran Alan y Paul, se modificó un poco y funcionó: [fue en 1979 cuando] nació el Troll Mark 5, el primer arnés de asiento con «bucle de seguridad» [o anillo ventral] del mundo.

Consistía en un cinturón ancho con perneras, interconectados por el novedoso lazo de Tony, que se llamaba «lazo de seguridad». No se debe subestimar la importancia de esta invención.

Como medio para unir un cinturón a las perneras o incluso un cinturón a un arnés de pecho, el lazo de seguridad fue tan efectivo que desde entonces ha sido adoptado por casi todos los fabricantes de arnés de seguridad en todo el mundo.


Foto a la derecha. Tony escalando con un arnés Troll Mark 5 en Hanging Crack, Dovestones, en el Peak District inglés, 1979.

De hecho, en un año se copió la idea del bucle de seguridad. En dos o tres años, casi todas las empresas de escalada del mundo estaban haciendo una variación del tema. Ahora no hay casi nada más. El Mark 5 (Mk5) fue un sucesor natural (gradual) de los arneses Mk2 y Whillans. Resultó ser extremadamente popular, se vendió bien rápidamente, mantuvo el liderazgo de Troll en arneses de escalada. Era un arnés de asiento cómodo, versátil y originalmente de dos piezas, se podía unir fácilmente a un arnés de pecho para formar un arnés de cuerpo completo, si así se deseaba.

Usado de esta manera, se ajustaba al Estándar 105 de la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo, la UIAA. Con Paul en el comité, Troll tuvo una participación considerable en la redacción de este estándar. Además, el Mk5 era más cómodo y tan efectivo como el Whillans en todos los demás aspectos, p. ej. rappel, prusiking y reposo. Finalmente, fue reemplazado por el arnés de asiento Troll Mk6, que, con su diseño modificado de perneras, era aún más cómodo que el Mk5, tan versátil y tan popular tanto en el mercado doméstico como en el de exportación.

Continúa en Parte V

Notas
* «Ningún equipo de Troll fue patentado ni registrado. El mundo de entonces era más ingenuo y simple.» Tony Howard.

Reino Unido. Troll_Arnés de asiento. Orígenes. Relato de Paul Seddon y Tony Howard. Parte III

Viene de Parte II

El Whillans Harness salió a la venta a principios de 1971. Fue revolucionario porque era el primer arnés de asiento para escalada del mundo. La revista Mountain dijo: «Si quieres estar atado con cinta, esto es lo que necesitas». A pesar de esto los beneficios del arnés se reconocieron rápidamente y fue un éxito instantáneo. Con buena publicidad, las ventas crecieron rápidamente en el Reino Unido.

Alguien en la Oficina Central de Información del Gobierno (COI) se enteró del éxito y organizó una visita al taller principal de Troll, entonces situado en el destartalado y en mal estado Diggle Mill. Este molino estaba al final de un camino largo, accidentado y de tierra.

Foto anterior. John Smith con arnés Troll Whillans en la arista oeste del Salbitchshijen. Suiza. Foto Tony Howard, 1980.

La entrada a la oficina y la sección de ingeniería se ubicaban en el primer piso a través de un corto tramo de escaleras sin un escalón, la subida se «negociaba» en la penumbra. Llegó una dama bien vestida en un Bentley con chófer de uniforme resplandeciente. Aparentemente impresionada, ordenó que un fotógrafo viniera más tarde y tomara fotografías para una publicación de la COI, que se distribuyó en todo el mundo a través de las embajadas británicas. La publicidad resultante dio lugar al inicio de sustanciosas ventas en el extranjero. Un resultado inesperado fue el pedido extenso y repetido del arnés desde la India, para uso de las tropas defensoras de la frontera en Cachemira.

Imagen a la derecha. De arriba a abajo: Dos versiones del Troll Mk2, The Troll Whillans y The Troll Mk5. Foto Tony Howard.

En septiembre de 1971, Paul y Alan visitaron por primera vez la Exposición de Deportes y Jardinería (SPOGA) en Colonia, Alemania, viajaron y durmieron en la camioneta de Paul. Armados con una gama de productos Troll en una maleta, recorrieron la exposición en busca de clientes potenciales. Hubo cierto éxito, lo que dio lugar a pedidos de varios países europeos.

Se realizaron importantes contactos en los EE. UU. Troll ya tenía como cliente a un minorista grande y conocido en Seattle, estado de Washington. Después de un comienzo inestable para encontrar un distribuidor estadounidense, uno de ellos en quiebra, se estableció un distribuidor fiable en la costa este, en Burlington, Vermont y, unos años después, otro en la costa oeste, en San Francisco, California.

La exposición clave de artículos deportivos, como equipos de escalada, se trasladó de la SPOGA coloniense a la Internationale Fachmesse für Sportartikel und Sportmode (ISPO) en Munich. Aquí se estableció por primera vez una conexión con quien se convertiría en el distribuidor japonés de Troll.

Tony regresó de sus viajes en el otoño de 1972. A principios de 1974, Troll se mudó de su base en Greenfield y Diggle a Uppermill, a una antigua fábrica de lana llamada Spring Mill, idílicamente ubicada a la orilla del río Tame. Esta mudanza permitió aumentar la producción y desarrollar aún más la gama de productos. Estos incluyeron otros varios arneses, así como las primeras eslingas de cinta cosidas, en sustitución de las tradicionales eslingas anudadas.

Cinta cosida por la empresa Troll, entre 1978 y 1979. Foto Sevi Bohórquez.


Al igual que ocurrió con los arneses Whillans, algunos desconfiaron inicialmente de esos anillos de cinta cosidos, que pronto se convirtieron en la norma. La gama de fisureros de Troll también se expandió para incluir empotradores de cuña, hexagonales, con forma de «T» y, más tarde, con cable aparte de otro equipo técnico que eventualmente incluía una gama de ropa y sacos para exteriores, una tienda vivac para grandes paredes, además de equipo de espeleología, que resultó ser un gran éxito.

Continúa en Parte IV

jueves, 1 de julio de 2021

Reino Unido. Troll_Arnés de asiento. Orígenes. Relato de Paul Seddon y Tony Howard. Parte II

Viene de Parte I

«La idea de Don Whillans era un "pañal" de nailon para soportar el peso del escalador alrededor de los muslos y la cintura, formando un asiento para la escalada y el transporte de cargas en altura. Al principio no funcionó, pero hizo que Don, Alan y yo pensáramos. Luego, Paul Seddon, otro escalador local, se unió a nosotros, fusionando su pequeña empresa de equipos de escalada, Parba Products».
Tony Howard


Alan Waterhouse (izquierda) y Paul Seddon, a principios de la década de 1960. Foto Tony Howard.


El arnés Whillans

Después de un considerable ensayo y error surgió finalmente «The Whillans Harness», que resultó esencial para el éxito de la expedición. El admirable resultado fue, en efecto, un arnés de asiento con un punto de sujeción ubicado en una correa de entrepierna, que se conectaba a un cinturón integral con otras cintas que rodeaban los muslos. Cuando se cargaba la correa de la entrepierna (por el peso del escalador), también se cargaban las correas alrededor de los muslos, lo que permitía al escalador descansar con relativa comodidad.

El arnés funcionó bien para las tareas previstas. La expedición británica al Annapurna tuvo éxito y Don Whillans y Dougal Haston alcanzaron la cumbre el 27 de mayo de 1970, casualmente, el cumpleaños de Tony Howard. El arnés luego tuvo algunas modificaciones menores y se introdujo en el mercado al año siguiente. Estaba destinado a ser mundialmente famoso tanto para la escalada en roca como para el montañismo. Poco después, Tony se fue por un año al Yukón. Este resultó un viaje de dos años y medio, tiempo durante el cual Paul dirigió el negocio diario de Troll asistido por Alan.

Imagen anterior. Bill Tweedale con arnés Whillans en la primera ascensión de la Torre Angdan, Groenlandia, 1973. Foto Tony Howard.

Algún tiempo después de que los miembros de la expedición al Annapurna regresaran a casa, Paul recibió una carta de Tom Frost que decía que, aunque el arnés funcionaba bien, le decepcionaba que no fuera posible sujetar la cuerda de escalada en el cinturón del arnés. El punto de sujeción de la cuerda de escalada en la correa de la entrepierna era demasiado bajo para los propósitos normales de protección contra caídas, aunque estaba bien para el prusiking [ascender por cuerdas fijas] y el ráppel. ¿Podría Troll hacer algo al respecto?

Tom Frost era socio comercial de Chouinard Equipment con otro famoso escalador estadounidense, Yvon Chouinard. Esta era una oportunidad de oro. Paul respondió de inmediato y dijo que sí en ese momento, sin tener idea de cómo se podría lograr la solicitud de Tom. La comunicación era lenta: eran los días en que no había faxes, ni correos electrónicos, ni Internet; sólo correo postal y télex. Troll no tenía una máquina de télex, por lo que hubo largos intervalos entre los intercambios de información, ya que todo tenía que comunicarse por carta.

Chouinard Equipment se convirtiría años después en Black Diamond. A la derecha Ivon Chouinard fotografiado por Tom Frost. Fuentes de la imagen: catálogo Chouinard 1972 y Wikipedia


Lentamente, se desarrollaron ideas sobre cómo se podía cumplir con la solicitud aparentemente simple de Tom. Producir prototipos fue difícil, ya que Troll sólo tenía una maquinista de coser y ella vivía a buena media hora en auto, por lo que para arreglar los cinturones, Paul recurrió a una grapadora grande para los primeros prototipos y luego a los pernos y empotradores para pruebas preliminares. Las correas se tuvieron que reposicionar, se diseñaron e incluyeron los lazos de amarre en la cintura, se rediseñó la correa de la entrepierna y se determinó el rango de tamaño. Usaba estos prototipos en la oficina y el taller mientras se preguntaba por los diversos problemas que rodean cualquier proyecto de desarrollo. ¿Cómo atarse a la cintura pero durante una caída la carga recaiga principalmente en las correas de los muslos?

Es tan obvio ahora..., pero definitivamente no lo era en ese momento. La respuesta: enlazar la cuerda, ahora unida a los dos ojos de sujeción de las correas colocados en el cinturón, mediante un mosquetón en la correa de la entrepierna. Resultado: un arnés fácil de poner, sin restricciones durante la escalada, pero con tensión en los lugares correctos cuando fuera necesario. ¡Eureka!

Diseño final del arnés Whillans. En ambas fotos anteriores, el cinturón que sobresale del arnés debe pasar de nuevo por la hebilla hacia el centro; dejarlo así sería peligroso. Foto Sevi Bohórquez.


Siguieron pruebas reales y en vivo (con versiones debidamente cosidas), que implicó realizar muchas pruebas de salto, principalmente con árboles apropiados. Algunas de estas pruebas se llevaron a cabo en un cementerio cerca de la casa de Don Whillans, un lugar apto, tal vez, si las pruebas hubieran fallado. El arnés obtuvo la aprobación de Don y a Troll se le permitió usar su nombre. Tom Frost estaba contento con el diseño y Chouinard Equipment (con sede en California) realizó el primero de muchos pedidos.

Continúa en Parte III