miércoles, 24 de junio de 2020

Andes. Perú. Cordilleras Centrales. Cordillera Huarochirí o Pariaqaqa. Nevados Paca, Ñahuin Noroeste, Antachaire. Errores u omisiones. Parte II

Cimas del grupo glaciar llamado Yarumaría por las expediciones del DAV de 1966 y 1967, vistas desde el sureste. Foto Consuelo Amorós, 2019.

«Al César lo que es del César»
Viene de parte I

El problema mencionado por Evelio Echevarría sobre la enmarañada historia andinista de las Cordilleras Centrales del Perú lo causa, en buena parte, que varias montañas reciban diferentes nombres o alturas en los ámbitos cartográfico, serrano y andinista.

Ciertas expediciones confundidas por esa disparidad oronímica creyeron ser las primeras, segundas o terceras en alcanzar cimas que ya habían sido alcanzadas una o más veces. Algunas crónicas de esas ascensiones todavía requieren correcciones precisas en las publicaciones especializadas.

Aunque la complejidad añada la fascinación del misterio a las búsquedas de cimas vírgenes en la Cordillera Huarochirí, por fidelidad a los hechos históricos pretendemos señalar aquí, con detalles básicos, fines aclaratorios y sin ánimo de restar encanto, algunas de las consecuencias de que ciertas ascensiones merecedoras de reivindicación pasaran desapercibididas debido a dicho problema.




Primeras ascensiones a tres cimas de la Cordillera Huarochirí

Cordillera Central es un nombre relativamente reciente atribuido arbitrariamente a una de las cinco subcordilleras que componen las Cordilleras Centrales o Andes Centrales del Perú.

Las averiguaciones de campo de Evelio Echevarría y Alberto Murguía, andinista conocedor de la zona, indican que aquella Cordillera Central es llamada localmente Cordillera Huarochirí o Cordillera Pariacaca.

Quizá sea más correcto escribir Pariaqaqa en quechua normalizado, o Pariaccacca en quechua castellanizado.

El Nevado Paca

La vía de Conterno y Laumann al Nevado Paca (5600 m) del IGN peruano probablemente sea nueva, pero esta cordada no es la tercera que alcanzó la cima. Tampoco la primera ascensión al Nevado Paca es la de Carlos Callupe y Alberto Murguia en 2006, pues se trata con toda probabilidad de «la cúpula de hielo del Nevado Yarumario [Yaru María o Yarumaría] (ca. 5500m?)» alcanzada por Diegenhard Briegleb en 1927. Esta ascensión del solitario andinista austriaco residente en Lima está registrada en las anotaciones y en la obra de Evelio Echevarría; véase además AAJ 2016 p. 201 o versión web.

Los cuatro componentes de la primera expedición del Club Alpino Alemán (DAV) a la cordillera de Huarochirí, Alfred y Johanna Koch, Peter Gessner y Michl Steinbeis, fueron los segundos que alcanzaron esa cima (AAJ 1967 pp. 387-389), la nombraron Yarumaría I (5580 m), el 24 de junio de 1966.


Grupo de cimas del Suiricocha y Ñahuín desde el Este. Foto Consuelo Amorós, 2019.



El Ñahuin Noroeste

Por las regulaciones sobre el bautizo de relieves andinos, Beto Pinto no podrá dar su propio nombre a la cima más septentrional del Nevado Suiricocha. Aunque la vía del activo buscador de cimas y caras vírgenes peruano sea en gran parte nueva, tampoco podría atribuirse la primera ascensión a la cima. El profesor alemán Olaff Hartmann alcanzó esa cima, el 25 de septiembre de 1965, la nombró Nahuín Noroeste (5513 m) cuando lo comunicó a Evelio Echevarría.

También alcanzaron la misma cima Alfred Koch, Peter Gessner y Michl Steinbeis (AAJ 1967 pp. 387-389), mantuvieron el nombre Nahuin NW (Ñahuín Noroeste 5580 m), el 15 de junio de 1966.


Cima principal del Antachaire desde el sureste. Foto Consuelo Amorós, 2019.


El Nevado Antachaire

Tal vez sea nueva vía la de Beto Pinto, Guy Fonck y Malu Espinosa a la cima Oeste del Antachaire, aunque no se trata de la segunda ascensión a la cima. Acerca del Nevado Antachaire conviene aclarar al menos cinco cosas:

1) «Nevado Antachaire» es el nombre atribuido por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) peruano a las tres cimas centrales del macizo glaciar que se extiende desde el Nevado Paca, hacia el sureste, hasta el llamado Tranka (5370 m) por la expedición alemana de 1967. El añadido ordinal «III» que refiere a la cima principal es arbitrario.

2) Las expediciones que alcanzaron esa cima III refirieron a ella con nombres distintos al oficial.

3) La expedición del DAV de 1966 que alcanzó esa cima III no refirió a ésta como una cima del «Yarumaría», porque la consideró aparte de su cimas vecinas orientales.

4) Esa misma cima III fue alcanzada también por la expedición del DAV de 1967.

5) Probablemente la expedición suiza de 1974 (AAJ 1975 p. 169) alcanzó esa cima III, por nueva vía, y se atribuyó la cuarta ascensión. Debido a la confusión de nombres y alturas de las elevaciones de esa zona, resulta aventurado afirmar incluso que no fue la misma cima alcanzada en 1970 por nueva ruta atribuida por Echevarría al grupo de Hubert Adams Carter. Cuando conozcamos el recorrido de las vías suiza y norteamericana (salvo que ésta fuera error) podremos asegurar si es nueva la de Pinto, Fonck y Espinosa.

Fuentes, comunicaciones personales y agradecimientos: véase Cordillera de Huarochirí partes I y II

martes, 23 de junio de 2020

Andes. Perú. Cordilleras Centrales. Cordillera Huarochirí o Pariaqaqa. Nevados Paca, Ñahuin Noroeste, Antachaire. Errores u omisiones. Parte I

Nevado Antachaire (ca. 5650 m) de la Cordillera de Huarochirí o de Pariaqaqa. Andes Centrales del Perú. Foto Consuelo Amorós, 2019.


La búsqueda de cimas vírgenes y méritos

Indagar acerca de cimas vírgenes forma parte del estimulante conjunto de aventuras que incluyen los viajes, los ascensos y los descensos. Todo, desde la búsqueda documental hasta el regreso a casa con la cima intentada o alcanzada, constituye un enriquecedor sistema de experiencias que moldea nuestras aptitudes y futuras actitudes.

Si anteponemos a los méritos la satisfacción de poder elegir la vía factible o lógica entre las dificultades, o entre los peligros intuibles que pueda presentar la cara de una montaña nunca escalada, mientras asumimos los riesgos y la incertidumbre de los imponderables, apenas debería decepcionarnos descubrir luego que alguien sintió lo mismo en ese mismo lugar antes que nosotros o que alcanzó la cima que creíamos virgen. Esto puede parecer demasiado idealista e incluso ridículo en una sociedad esclavizada por su noción del éxito, inducida por lo general a valorarlo todo desde el punto de vista económico.

Pareciera que la sociedad actual naufragara todavía más que aquella que nos impulsaba en el siglo XX hacia universos orográficos, en los que buscábamos aventuras, motivados por recuperar valores humanos, destrezas o cualidades perdidas. Aun con este antiguo espíritu idealista, no obstante, al regresar de los altos lugares notábamos, debido al paso del tiempo en el entorno urbano, cuánto nos influenciaba la dinámica social. Nos empujaba con intensidad al notar nuestra escasez de recursos económicos para escalar montañas lejanas. Estas en mi caso me atraían menos por su altura que por su belleza, su inaccesibilidad o por algo ajeno a mi entendimiento. Admitíamos entonces con cierta turbación anímica la conveniencia de presentar nuestros méritos ante quienes, a cambio de las actividades que patrocinaban, exigían rentabilidad tangible o intangible además de exhibición popular.

A causa del mundano requisito de un historial deportivo destacado, que deseado a cualquier precio en este nuevo milenio socava cada día más la honestidad, principal valor del espíritu alpinista desvanecido entre los enjambres de individuos ávidos de reconocimiento social que acuden ahora como autómatas a las montañas, conviene reivindicar antiguos méritos ignorados aclarando «la importante verdad de los sucesos», sin ambages, porque la sabiduría asume que «errar es de humanos» emprendedores.

Continúa en parte II

viernes, 5 de junio de 2020

Euskadi. Ángel Landa Bidarte. Fallecimiento.

Pedro Udaondo y Ángel Landa (derecha) formaron una de las cordadas más brillantes de la época clásica de nuestro alpinismo. Foto Archivo P. Udaondo.

Desnivel.es 2 junio 2020, ha publicado sobre Landa: «Más allá de nuestras fronteras, fue el director técnico de la expedición vasca a la Cordillera Blanca de 1967, en la que se lograron las primeras nacionales de montañas como el Atunrraju (5987 m) y el Uchurraju (5600 m)». Véase además en Desnivel.es 3 agosto 2009 el artículo «Ángel Landa. Alpinismo, escuela de vida»
Ha muerto el Alpinista vasco Ángel Landa

La expedición vasca de 1967 a la Cordillera Blanca alcanzó tres cimas vírgenes del macizo glaciar del Chinchey. Sus componentes respetaron los nombres quechua de las cimas recogidos por Evelio Echevarría.

Desde la izquierda Uchuraju, Ayucaraju, Jatunraju y Nevado Chinchey. Foto Sevi Bohórquez.


La cima del Uchuraju (5450 m) fue alcanzada por su cara oeste, y la parte final de la cara norte, el 17 de junio de 1967 por Ángel Landa Bidarte, Francisco (Pako) Lusarreta Grumeta, Luis María Sáez de Olazagoitia y Juan María Feliú.

La cima del Ayucaraju (5647 m), probablemente Allaucaraju, escrito Ayucuraju en Mendiak n.º 6, 1985, fue alcanzada por su cara noroeste y la parte final de su cara noreste el 30 de junio de 1967 por Rodolfo Kirch Ugarte, Ángel Landa Bidarte, Ángel Vallejo Rosen, Pako Lusarreta Grumeta y Luis M. Sáez de Olazagoitia.

La cima del Atunraju (5987 m), nombrado también Hatunraju y Jatunraju, fue alcanzada por su cara suroeste y arista sur el 20 de julio de 1967 por Juan Ignacio Lorente Zugaza, Ángel Vallejo Rosen, Rodolfo Kirch Ugarte, Pako Lusarreta Grumeta, Luis M. Sáez de Olazagoitia, Ángel Landa Bidarte y Juan María Feliú.

La expedición vasca contó con los porteadores ancashinos Antonio Vargas Fabián, de Unchus, y Felipe Mautino Alvarón, de Marian, y con la amable acogida de la comunidad de Vicos.

Ángel Landa siempre será referente, escalador de la vieja escuela, abrió y escaló vías difíciles en tiempos difíciles con un espíritu de Alpinista casi extinto en este milenio. Descansa en paz en la cumbre más bella del cosmos.





Ángel Landa en la cumbre del Naranjo de Bulnes, junto a Pedro Udaondo, en 1956, tras culminar la primera ascensión invernal.
Foto (izquierda) Archivo P. Udaondo.


Los siete componentes de la primera expedición vasca a los Andes de Perú, en 1967. Ángel Landa, sentado, primero por la izquierda. Foto colección Exp. vasca Perú 67.


Comunicaciones personales y agradecimientos
Luisa Alonso Cires, Ricardo Hernani, Antxon Iturriza y la revista Pyrenaica

viernes, 22 de mayo de 2020

Andes. Perú. Cordillera Blanca. Nevado Putaca o Putca. Putka Chico. Ascensión de Proaño y Bustamante. Parte IV

Unidas por una arista curvada hacia el noreste, las Agujas Nevadas I (5840 m), II o Central (5886 m) y III (5775 m) a la derecha. Foto Sevi Bohórquez, 1988.

En la Parte III nos preguntábamos al final: ¿alcanzaba aquella arista curvada alguna cima señalada con nombre propio y altura concreta en la cartografia? Aquí pretendemos aclararlo averiguando si dos expediciones alcanzaron el mismo pico, le dieron distinto nombre y su cima coincide con la del Putka Chico o Putaca Suroeste.
La Aguja Nevada Chica y la Agujita

Si consultamos suficientes documentos divulgados hasta 1975 sobre las cimas que aquí nos interesan, y no acabamos ingresados en un hospital psiquiátrico por sobredosis de datos confusos o contradictorios, colegiremos que los suizos Hans Frommenwiler y Erich Haltiner subieron en 1959 desde la laguna de Parón al collado oeste de la Aguja Nevada I y alcanzaron la cima de la Aguja Nevada Chica (ca. 5500 m) por su arista norte. Este mismo recorrido, aunque con variantes o atajos, fue el de los polacos Jurkowski y Gutkowski que en 1973 nombraron Agujita —de 5500 m en la revista Taternik y de 5450 m en American Alpine Journal (AAJ)— la misma cima o, probablemente, otra algo más baja en la arista norte del mismo pico.

Cuando observamos este pico desde enfrente vemos que tiene dos cimas, sin cotas ni nombres en la cartografía oficial. La más alta, con 5560 m en la carta germana, está al suroeste de la otra más próxima al collado de la Aguja Nevada I. Esta otra, la más baja, imperceptible en esa cartografía, tal vez sea la Agujita escalada por la cordada polaca e incluso podría ser la misma cima de 5500 m alcanzada ocho años antes por la expedición de la sección de Monza del Club Alpino Italiano. Ambas cimas están alejadas, al noreste, del Putka Chico escalado en 2019 por la cordada ecuatoriana. Acerca de la pregunta inicial podemos responder entonces que la arista curvada por donde escaló el Grupo de Múnich de 1955 lleva a la Aguja Nevada Chica de 5560 m.

Para nuestro propósito tal vez sea irrelevante averiguar ahora si la cordada polaca continuó hasta esta cima suroeste. Al aceptar tan soslayable incógnita, el asunto parece concluido. Sin embargo, al confrontar aquellas conclusiones con la información publicada después por nuevas fuentes surgirán ciertas dudas. Los polacos Adam Zyzak, Michal Kulig y Ryszard Pawlowski ¿alcanzaron en 1978 una Agujita distinta que la de sus compatriotas?

El cordal montañoso de las Agujas Nevadas y la laguna de Parón vistas desde el noreste. Foto Sevi Bohórquez, 1998.


¿La misma Agujita en distinto lugar?

Encontramos una pista sobre la localización de esta desconcertante Agujita en la Revista Peruana de Andinismo y Glaciología (RPAG), que publicó la nota que recibió de «los miembros del “Akademick Klub Alpinistyczny Katowicach”»: «29 VIII [1978] Kulig[,] Pawlowski y Zyzak subieron Aguja Nev II por cresta sur, nueva ruta con segunda ascensión a Agujita 5600 m. conquistada por polacos en 1973 y con vivac en descanso». ¿Deberíamos entender «ascensión a Agujita […] en descenso»?

La RPAG indica en otro párrafo el itinerario del trío polaco: «La cresta hasta plateau es poco difícil pero más arriba muy difícil. Toda la ruta sube sobre el filo de la cresta o algunos metros a derecha este. Parece, que la parte inferior puede servir como mejor modo de descenso de Agujita y plateau de Ag. Nevada II». En la hoja gráfica entre las páginas 36 y 37, la fotografía B-3 muestra las Agujas con un pie de foto equivocado: «Desde la Pirámide, Adam Zyzak de Polonia, tomó esta foto del sistema occidental de las agujas de Parón. Por la izq. la cresta sur de la Aguja Nevada II, Agujita y Aguja Nevada I».

De todas formas, incluso corrigiendo el orden de estos nombres, resulta difícil discernir cuál de las cimas menores es la Agujita en la imagen. Si entendemos que esa Aguja Nevada II es en realidad la Aguja Nevada I, tendría más sentido que el trío polaco al bajar de ésta fuera hacia la Agujita escalada por sus compatriotas cinco años atrás.

La duda sobre la localización de esta Agujita se aclararía en una escueta nota del propio Zyzak, publicada en AAJ, 1979 p. 237, con algunos datos distintos sobre su escalada de 1978: «El 28 de agosto, Kulig, Pawilowski y yo, después de una escalada de nueve horas desde el campamento a 15,750 pies [4800 m], alcanzamos la cumbre de la Aguja Nevada I (19,160 pies) [5840 m] por una nueva ruta en el espolón sur, comenzando desde el lago Parón y cruzando la Agujita, escalada por polacos en 1973. En la prolongación del espolón escalamos la pirámide cimera directamente. Vivaqueamos en el descenso». Nótese que «cruzando la Agujita» quizá pueda significar que atravesaron por una parte baja de ella, no que alcanzaran su cima.

El Cerro Parón y las cimas del cordal montañoso hasta el collado suroeste de la Aguja Nevada I vistas desde el sureste. Foto Sevi Bohórquez, 2009.


La Agujita 31 años después

La localización de la Agujita es distinta en el volumen IV de la enciclopedia Wielka, que incluye las cimas del Nevado Putaca (P 5585 m) en el cordal de los Aguja e indica donde está la Agujita: «Aguja Nevada (5886 m; mapa p. 146), macizo glaciar en los Andes peruanos, en la parte central de la Cordillera Blanca, en una cresta lateral que separa el valle de Parón en el sur del valle de Santa Cruz en el norte. Culmina en los siguientes picos, sucesivamente desde el oeste: P 5585 m, A.N. Chico (5560 m), A.N.I (5840 m), A.N.II (5886 m) y A.N.III (5575 m). La difícil de alcanzar Agujita (5550 m) se eleva en la cresta del lado sur de A.N.III.»

La enciclopedia polaca considera, pues, que la Aguja Nevada Chica alcanzada por los suizos es distinta que la Agujita escalada por Jurkowski y Gutkowski, le otorga a ésta 50 o 100 metros más —según se consulte Taternik o AAJ—, pero la ubica muy distante, al noreste: entre las Agujas Nevadas II y III. De cualquier manera aludida, siempre se trata de la misma Agujita escalada en 1965 y situada justo a la izquierda de la Aguja Nevada I. Comprendamos, al respecto, que cuando gestionamos demasiados datos es fácil escribir algo distinto a lo que deseamos, y rara vez detectaríamos nuestras propias equivocaciones por mucho que releyéramos el texto.

Las indagaciones para esclarecer lo relacionado con ascensiones en el cordal de las Agujas Nevadas no se agotan aquí. Notemos sólo, para terminar, que en lo divulgado por la expedición italiana de 1965 parece claro que alcanzó, desde la Quebrada de Parón, la cumbre del Nevado Putaca (5585 m) y lo nombró «Nevado Città Sesto San Giovanni». Queda por averiguar si llamó Nevado Claudio (5500 m) al P 5560 —alcanzado seis años antes por los suizos— o si fue a la Agujita escalada por los polacos en 1973. Viene al caso recordar que estos últimos nombres italianos, como los de la expedición española de 1961 para otras cimas andinas, fueron bautizos reprobados, con bastante franqueza, por defensores de la toponimia autóctona como John F. Ricker y Hubert Adams Carter cuando dirigía el American Alpine Journal.

Moraleja

Con todo lo expuesto, nuestra intención ha sido mostrar, por un lado, que al desdeñar la información antigua y dar por válida la moderna podemos equivocarnos y, por otro, lo engorroso de algunas indagaciones cuando los datos sobre una cima o una ascensión son contradictorios en distintos documentos. Estos problemas, a veces irresolubles por falta de fuentes fiables, dificultan y enlentecen la edición de una noticia en una revista especializada, de una simple nota en un anuario alpino, de un registro en una guía o del texto de un libro. En fin, conviene recordar que sólo un par de fuentes secundarias consultadas podrían ser insuficientes para atribuir hoy una primera ascensión andina y, dar ésta por válida, quizá fomentara una creencia errónea que al cabo de los años resulte imposible o indeseable corregir.

Comunicaciones personales y agradecimientos
Hermann Huber (Alemania); Felipe Proaño (Ecuador); Mario Cossa y Mario Beretta (CAI Monza); Carles Capella y equipo del Servei Gral. d'Informació de Muntanya/>
Principales fuentes consultadas
Alpine Journal.
American Alpine Journal.
Berge der Welt, vol. 13. 1960/61. p. 173 y Mountain World, (versión inglesa), pp. 175-178.
Die Alpen (Le Alpi, Las Alps), Revista del Club Alpino Suizo, 1er trim. Año 36, 1960, pp. 41-62.
● Fantin, Mario. Alpinismo Italiano nel Mondo. Tomo II. Torino; Milano: Club alpino italiano-Commissione centrale delle pubblicazioni (CAI-CCP), 1972, pp. 685-686, 707.
● Fantin, M. Pioneri ed epìgoni italiani sulle vette di ogni continente. Italia: misma editora, 1975.
● Fantin, M. Le Ande. Italia: misma editora, 1979.
Journal Swiss Foundation for Alpine Research. Zürich: 1959, vol. 2, n.º 7, pp 70-74.
Lo Scarpone. Revista del Club Alpino Italiano. Milano: CAI, año 35, nº 14, 16 de julio de 1965.
Revista Peruana de Andinismo y Glaciología, nº 13, 1978-1979, pp. 14, 36-37.
● Ricker, John F. Yuraq Janka. 1977, pp. 70-73.
● Societa Alpinisti Tridentini. Nevado Caraz. Trento: Editrici Temi, 1972.
Taternik, nº 1, 1974, p. 17; nº 2, 1985, p. 64.
● Kiełkowski, Jan y Kiełkowska, Małgorzata. Wielka Encyklopedia Gór i Alpinizmu Tom IV. Polonia: Stapis, 2009. ISBN: 978-83-61050-09-4

Cartografía
● BORCHERS, Philipp (editor). Cordillera Blanca y el Callejón de Huaylas (Perú) Parte Norte 0/3a (DÖN). E.1:100.000. Munich: Klein & Volbert, 1935 y facsímil 1988.
● Alpenvereinskarte Cordillera Blanca Nord (Perú) 0/3a. E.1:100.000. Insbruck: Oesterreichischer Alpenverein, 2000.
● Hojas 18-h Corongo y 19-h Caraz. E 1:100.000. Lima: Instituto Geográfico Nacional del Perú, reimpresión de 1996.
● Map 2. E 1:100.000. En RICKER, John F. Yuraq Janka. A Guide to the Peruvian Andes, Part I. Cordilleras Blanca and Rosko. Banff: Canadian Alpine Club. New York : American Alpine Club, 1977.

viernes, 15 de mayo de 2020

Andes. Perú. Cordillera Blanca. Nevado Putaca o Putca. Putka Chico. Ascensión de Proaño y Bustamante. Parte III

Cima del Cerro Parón (5325 m), con el Putka Chico (5380 m) detrás y parte del Nevado Putaca (Putca, Putka o P 5585 m) a la derecha. Foto Iñaki San Vicente, 1988.

Todavía generan confusión las contradicciones o datos erróneos publicados, aparte de los ya mencionados en Parte II, sobre ciertas ascensiones e intentos en los picos de la divisoria que se extiende al suroeste de las Agujas Nevadas de la Cordillera Blanca peruana. Son datos paradigmáticos, revelan el grado de conocimiento de quienes comunicaron acerca de tales actividades andinistas, de quienes escribieron después libros, del autor de una guía de referencia o de la picaresca de quienes la plagiaron y, en particular, de cuánto cuesta a veces averiguar quién alcanzó primero cierta cima. Como leer una retahíla de pruebas sobre lo dicho aburriría bastante, incluso disgustaría, sólo referiremos aquí a lo esencial de los intentos y ascensos que ayudarán a distinguir las cimas que podrían confundirse con las del Putka Chico.

Ascensiones pioneras en las Agujas Nevadas o Nevados Aguja

Aunque los alpinistas germanos Erwin Hein y Erwin Schneider llegaron a la laguna de Parón en agosto de 1932, las primeras ascensiones en la vertiente norte de la Quebrada de Parón fueron documentadas por el «Grupo de Munich de 1955» compuesto por Hermann Huber, Alfred Koch, Helmut Schimidt, Heinz Grald y los porteadores ancashinos Pedro Méndez y Guillermo Morales. The American Alpine Journal publicó al año siguiente, entre otra información, acerca de la actividad del grupo: «Atacaron después la torre de sólido granito, el Nevado Agujas (5550 m).1 Este ascenso falló a unos 260 m de la cumbre en la tarde del 26 de junio por dificultades para escalar. Giraron al cercano Cerro Parron, cuya cima de 5324 m alcanzaron a las 5:30 de la tarde». La rigurosa guía de John Ricker, Yuraq Janka, registró veintidós años después el mismo intento pero en distinta cima:2
Huber llamó al pico "Co. Parón"*. Lo escaló desde el final oeste de la Laguna Parón después de un infructuoso intento en P 5585m.
Este intento, anecdótico dentro de la notable actividad andinista del grupo bávaro ese año 1955 en las cordilleras norteñas peruanas, tiene hoy cierta relevancia por su relación con cuanto intentamos aclarar y, como veremos más adelante, porque podría servir de muestra de mencionados cambios en la mentalidad andinista.

Alfred Koch (arriba) y Heinz Grald fotografiados por Hermann Huber, el 26 de junio de 1955, mientras escalaban la arista SE de la cima al oeste del collado de la Aguja Nevada I.

Recordemos que los Nevados Aguja de la cartografía de la Sociedad Alpina Alemana y Austriaca (DÖAV) abarcan todas las cimas entre el collado noroeste del Cerro Parón y el collado suroeste del primer Nevado Caraz. Por esto, por las referencias contradictorias sobre dicha cima intentada —5550 m en la nota de AAJ y 5585 m en la guía Yuraq Janka— y por la rapidez con que los bávaros alcanzaron la cumbre del Cerro Parón, parecía lógico pensar que habían escalado en una de las aristas orientales de los Nevados Putaca de la cartografía peruana. Así pues, sólo Huber, el único alpinista vivo de los cuatro, podría aclarar ¿por cuál arista escalaron y qué cima intentaron alcanzar?

Hermann Huber, consultado el 28 de abril de 2020, explicó:
En aquella época no había carretera desde Caraz a la quebrada de Parón. Resultaba difícil incluso llegar a la laguna que obstruía el paso hacia los nevados que cerraban la quebrada. Estábamos hambrientos, esperando que Pedro Méndez nos trajera la comida con los burros. Así que mientras esperábamos decidimos escalar, directamente desde nuestro campo base en la orilla oeste de la laguna, la arista que baja curvada hacia el sur y situada más al oeste del col de la cadena de la Aguja Nevada. Nos gustaba ver allí aquel granito de calidad y fuimos a probarlo. Abandonamos la escalada por falta de medios adecuados y porque íbamos lentos por la dificultad para escalar algunas placas rocosas con nuestras anchas botas, pensadas para un pie con dos o tres calcetas, fabricadas a mano por un conocido zapatero de Munich. Mis botas con suela de goma profilada y juego de Tricouni, regalo de mi padre, las regalé a mi querido ayudante Guillermo Morales antes de volver a Baviera. Desde la arista mirábamos hacia el pico de granito, el Cerro de Parón, algo lejano al oeste, y decidimos abandonar la arista para ir a escalarlo.
Cuando descendieron de aquella arista, ese mismo día atravesaron hacia el oeste. Por incómodas pedreras inclinadas llegaron al collado más al suroeste de los referidos Putaca, menos cercano que cuanto anotaron las publicaciones. Desde aquí escalaron la arista noroeste del Cerro Parón y, en efecto, alcanzaron su cumbre sobre las cinco y media de la tarde:3
No estimamos bien la distancia ni el tipo de terreno, así logramos la cumbre tarde y cansados. La larga travesía por las pedreras y el descenso entre las plantas de ichu (esparto andino), por la noche, sin lámparas frontales, fue una tortura especial aunque recompensada por un día memorable.4
Queda claro, pues, que el grupo de Múnich no «intentó» alcanzar la cima del Nevado Agujas ni tampoco del P 5585 m.

Entonces, aquella arista curvada ¿alcanzaba alguna cima señalada con nombre propio y altura concreta en la cartografia?




Alfred Koch en la arista SE al oeste del collado (visible a la derecha) de la Aguja Nevada I. Foto Hermann Huber.
Continúa en Parte IV

Notas
1 The American Alpine Journal 1956, p. 131.
2 Yuraq Janka, publicada en 1977, es la guía de referencia más rigurosa y exhaustiva sobre primeras ascensiones en la Cordillera Blanca.
3 Hora crepuscular en estas latitudes.
4 Esta aventura de ida y vuelta al campo base de la laguna de Parón en un sólo día, por terreno nunca hollado y con la indumentaria de entonces, indica cualidades físicas y alpinísticas propias de los mejores de sus generación.

Cartografía consultada
● BORCHERS, Philipp (editor). Cordillera Blanca y el Callejón de Huaylas (Perú) Parte Norte 0/3a (DÖN). E.1:100.000. Munich: Klein & Volbert, 1935 y facsímil 1988.
● Alpenvereinskarte Cordillera Blanca Nord (Perú) 0/3a. E.1:100.000. Insbruck: Oesterreichischer Alpenverein, 2000.
● Hojas 18-h Corongo y 19-h Caraz. E 1:100.000. Lima: Instituto Geográfico Nacional del Perú, reimpresión de 1996.
● Map 2. E 1:100.000. En RICKER, John F. Yuraq Janka. A Guide to the Peruvian Andes, Part I. Cordilleras Blanca and Rosko. Banff: Canadian Alpine Club. New York : American Alpine Club, 1977.

Comunicaciones personales y agradecimientos
Agradecemos la colaboración de Hermann Huber